<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050</id><updated>2012-01-12T00:33:27.131-06:00</updated><category term='Crónica crítica'/><category term='Presentación'/><category term='Viajes y desplazamientos'/><category term='Afectos'/><category term='Jardines Secretos'/><category term='Series y sueños'/><category term='Historia de la Moda'/><category term='Galería de retratos'/><category term='La Hermandad de las Talladoras de Palabras'/><category term='Reflexiones íntimas'/><title type='text'>Album de anécdotas</title><subtitle type='html'>Un viaje de ida y vuelta al siglo XIX y otras vistas más contemporáneas.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-4177605358290875083</id><published>2012-01-12T00:13:00.004-06:00</published><updated>2012-01-12T00:33:27.143-06:00</updated><title type='text'>Página veinticinco: La inspiración de Naná</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://www.infoartedigital.com/arte/imagenes/manet/nana.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://www.infoartedigital.com/arte/imagenes/manet/nana.jpg" width="238" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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Lectores míos -si es que aun conservo alguno por aquí-:&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Retomo la pluma virtual, para incluir una nueva entrada acerca de mis proyectos, más o menos, de carácter reminiscente. &amp;nbsp;Han pasado muchas cosas desde la última vez que me animé a poner algo entre estas páginas. &amp;nbsp;Por ejemplo: viajé, me cambié de casa, conocí en persona a alguien muy querido por mí... Vamos, que resumiendo, mi vida volvió a cambiar. &amp;nbsp;Empecé este 2012 -año de aniversarios-, sintiéndome bastante contenta y reconstituida, mientras pensaba en todo lo que quería hacer antes de cerrar, con broche de oro, este año recién inaugurado. ¿Propósitos?, pocos. Tal vez el mayor de ellos sea reconciliarme con el trabajo y dejar de pelearme con esa sensación de no tener tiempo para lo que me gusta. &amp;nbsp;¿Qué es lo que me gusta? Leer, dibujar, escribir, pasear, descubrir nuevas cosas, sentirme creativa y poder compartir lo que soy con la gente que quiero. Ciertamente, en estos últimos años, no he tenido muchas oportunidades para sentirme creativa, si exceptúo los momentos puntuales que me ha brindado la costura, &amp;nbsp;Y digo bien: ¡puntuales! Sin ir más lejos, el año pasado, solo me pude hacer un vestido, aunque asistí a dos eventos. &amp;nbsp;En el primero, aparecí como el Espíritu de la Rosa en un desfile carnavalesco que celebraba el inició de la Primavera. &amp;nbsp;En el segundo, que fue en el Parque de los Viveros, volví a hacerme un traje Imperio, con un toque más al gusto anglosajón, en un color celeste que me favoreció mucho. Mi tercera participación estaba planeada para el concurso de Ofrendas el 1o de noviembre en la calle de Regina del Centro Histórico de la Ciudad de México, con un modelito de mediados de la década de 1840, que nunca vió la luz. &amp;nbsp;Debo de confesar que me hice una camisa interior -que no me gustó como me quedó, la verdad- y me enfrasqué en la confección de una enagua que tengo guardada hecha solo a la mitad. Un desastre y, por qué no, un fracaso casi mayúsculo. Aunque, no todo se perdió ya que la cantidad de metros que compré para el traje de la década de 1840, bien puedo utilizarlo para hacerme otro traje de miriñaque que tiene, como plazo para ser estrenado, el 5 de mayo de este ominoso 2012. Curiosamente, considero que la tela en cuestión, es más apropiada para un traje de principios de la década de 1860 y, puesto que ni siquiera pude utilizarla para cortar las piezas que componían el traje del anterior proyecto, la utilizaré para este futuro evento que espero, esta vez, si pueda concretarse sin que se presente en el inter, ningún inconveniente de cuidado. Por supuesto, para esta ocasión, tengo otro reto que asumir: fabricarme el miriñaque.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Y aquí llego al punto en el que he estado atorada desde que pensé llevar a cabo su confección: &amp;nbsp;¿cómo hacerlo?, ¿qué materiales debo utilizar? Me hubiera gustado hacerlo de fleje metálico; pero, creo que finalmente lo haré de varilla de plástico. &amp;nbsp;Lo que si tengo muy claro es, cómo lo quiero. &amp;nbsp;Será de jaula y de cinco aros, como muchos de la época. Sé que el fleje metálico tiene más ventajas que la varilla de plástico pero, aquí en México, es mucho más difícil de conseguir el dichoso fleje. &amp;nbsp;Por otro lado, si lo tengo que transportar, la varilla de plástico me ofrece ciertas ventajas que el fleje metálico no me da. &amp;nbsp;En fin, ahora, lo que tengo que conseguir son los metros y metros de varilla de plástico a un precio razonable. ¿Con qué recubriré los aros para darle consistencia?, ¿qué material utilizaré? Manta que es, finalmente, una tela de algodón 100% en un color crudo. El asunto deriva pues hacia las instrucciones técnicas de como hacer los aros, como reforzarlos y, por fin, como unirlos para que se forme la "jaula" que pueda ahuecar la falda. &amp;nbsp;Después de eso, es obvio que necesitaré una enagua para que no se me marquen los aros y, por fin, la falda. &amp;nbsp;No pienso hacerme nada complicado porque, como de costumbre, no voy a tener mucho tiempo disponible para &amp;nbsp;hacerlo. &amp;nbsp;Va a ser un falda sencilla y una blusa también sencilla con uno de esos cinturones tan en boga en la década de 1860 -aunque no pueda meterme aun en los berejenales de construir armazones elípticos-. ¡Ni modo!, conozco mis limitaciones y &amp;nbsp;asumo que mi reto será, en esta ocasión, construirme mi propio miriñaque. &amp;nbsp;Ni siquiera tengo pensado hacerme los calzones largos ya que, como Naná, pienso llevar la camisa interior y las medias, nada más. &amp;nbsp;Quiero ser optimista y pensar, no solo que puedo, sino que ciertamente voy a lograrlo, me salga como me salga.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
En fin, lector mío, poco hay que añadir a lo que acabo de expresar. &amp;nbsp;Para mayo, el miriñaque; y para diciembre, probablemente sea algo de la Vuelta del Siglo, por otro nombre: la Belle Epoque -aunque esto último no está aun muy decidido-. &amp;nbsp;Pero, como no hay que comer ansias, primero va lo primero y esto es, para mí, tener que entrarle al asunto de los aros. Dos proyectos, pues, para un año peculiar cargado de una atmósfera un tanto pesada marcada por un pesimismo contenido. &amp;nbsp;Espero entonces tener tiempo para irte notificando de mis avances y, bueno, también poder contarte algo más acerca de esa época fascinante que fue el siglo XIX al que este álbum esta especialmente dedicado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-4177605358290875083?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/4177605358290875083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=4177605358290875083' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/4177605358290875083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/4177605358290875083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2012/01/pagina-veinticinco-la-inspiracion-de.html' title='Página veinticinco: La inspiración de Naná'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-8342137565913680</id><published>2011-07-08T17:37:00.001-05:00</published><updated>2011-10-02T01:41:00.288-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página veinticuatro: Una reunión en los Viveros</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-imBe-qCvfzc/TheF5YYcdRI/AAAAAAAAARs/mZNeMDbUsDs/s1600/9.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-imBe-qCvfzc/TheF5YYcdRI/AAAAAAAAARs/mZNeMDbUsDs/s320/9.JPG" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
Mi querido, apreciado y nunca olvidado lector:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La anunciada reunión de mayo, finalmente se realizó. En Augusta-México, somos pocas, así que todo estuvo fluido y sin mayor contratiempo -si se exceptúa la perdida de mi celular-. Para mí, cada reunión de Augusta, es única; y, en esta ocasión, lo volvía constatar. Me costó tanto llevar buen fin mi atuendo para esta reunión. Desde las indecisiones para conseguir la tela, hasta mi necedad por seguir cosiendo a mano -teniendo, como tengo una máquina de coser eléctrica-. Este ha sido mi mejor creación aunque asumo que sus errores, en cuanto a confección, han sido muchos. &amp;nbsp;No, no se me da el patronaje y, por otro lado, lo hago todo a "ojo de buen cubero". En fin... Lo importante aquí, es que me sentí increíble vestida de esta manera y me divertí mucho jugando al "badminton" y bailando. &amp;nbsp;Reafirme mi torpeza para los deportes de raqueta; pero, me reí y me reí hasta quedar casi sin aliento. &amp;nbsp;Hablamos mucho, intercambiamos opiniones e hicimos planes para futuras reuniones. Hicimos un "picnic" y hasta nos tomamos vídeos que aun no se editan. &amp;nbsp;La verdad, fue una mañana magnífica entre árboles y con música de batucada de fondo. La sesión de fotos, entre las palmeras, me evocó un soñado viaje al Egipto de los Siddons.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, nos encontramos preparando una ofrenda a los héroes de 1847 y, por supuesto, el vestuario tendrá que ir de acorde a la época señalada. Iré comentando más de esto conforme se vaya acercando la fecha de noviembre en la que pensamos reunirnos. De momento, concluiré esta breve entrada con este enlace de fotografías que espero que sean de tu agrado lector mío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/63514264@N06/sets/72157626851223118/"&gt;http://www.flickr.com/photos/63514264@N06/sets/72157626851223118/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-8342137565913680?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/8342137565913680/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=8342137565913680' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8342137565913680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8342137565913680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2011/07/una-reunion-en-los-viveros.html' title='Página veinticuatro: Una reunión en los Viveros'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-imBe-qCvfzc/TheF5YYcdRI/AAAAAAAAARs/mZNeMDbUsDs/s72-c/9.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-8317589531473356235</id><published>2011-04-07T00:35:00.004-05:00</published><updated>2011-10-02T01:40:11.820-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página veintitrés: Proyecto para mayo</title><content type='html'>&lt;br /&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_Ld5AB-hSG7g/SlWI1WUDo-I/AAAAAAAACug/kiAFag94PCM/s400/reg10.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="252" src="http://4.bp.blogspot.com/_Ld5AB-hSG7g/SlWI1WUDo-I/AAAAAAAACug/kiAFag94PCM/s320/reg10.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
Mi muy querido e inolvidable lector:&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Aquí estoy dispuesta a poner, frente a tus ojos, mi última idea acerca de la próxima reunión de mayo. &amp;nbsp;Si, aun no hay fecha, solo sé que será en mayo y supongo que se verificará cerca del 24 de mayo para celebrar un aniversario más de la difunta pero, aun así, siempre recordada Victoria de Inglaterra, nuestra Victoria. Es común que "Augusta-México" se reúna más cuando puede que cuando quiere en realidad. Múltiples factores son los que nos han imprimido esa dinámica un poco errática que, de todas maneras, no deja de proporcionarnos algo de satisfacción. &amp;nbsp;Hay años en los que hemos planeado varias reuniones sin que hayamos podido reunirnos más de una vez y a veces, ni eso. Sin embargo, y a pesar de todos los pesares, siempre que planeamos una reunión la espero animosa y, como en esta ocasión, rebullendo mil y una ideas en el interior de mi cabeza para lograr superar siempre mi última cota costureril. &amp;nbsp;Desde el 2007 llevo realizados cuatros atuendos: dos estilo Imperio, uno de miriñaque muy sencillo y uno más de la década de 1840, más o menos, correspondiente a un tipo popular mexicano de la época: la china. Ahora, volvimos a escoger el estilo Imperio -o Regencia, para el mundo anglosajón- con la idea de hacer un picnic en uno de los parques de la Ciudad de México.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Falta poco, lo sé, y eso no deja de preocuparme ya que esta vez decidí hacerme, además del vestido, una camisa larga que pueda fungir también como enagua y una especie de corpiño-sujetador. &amp;nbsp;¿Tendré tiempo para llevar a buen puerto esta nueva aventura? &amp;nbsp;Espero que si. &amp;nbsp;Y no solo espero que sí, también espero que el resultado me guste para poder sentirme orgullosa de él, tan orgullosa como la primera vez que me cosí un vestido. De momento, ya tengo la tela para los "interiores" y para el vestido. &amp;nbsp;Nunca imaginé que terminaría yendo vestida de azul cielo; pero, en un golpe de inspiración, pude encontrar una tela barata de rayas en ese color. Por supuesto, me hubiera encantado poder encontrar una telita de algodón con un estampado cuco y reminiscente; pero, lo que encontré que me gustó, era de 1.10 de ancho a 70 pesos el metro, lo que decididamente lo ponía fuera de mi alcance adquisitivo. &amp;nbsp;Así que me tuve que conformar con lo que compré de 1.50 de ancho y a 12 pesos el metro. Y, como dijo en memorable ocasión el conquistador Julio César: "la suerte está echada". Ahora solo me hace falta empezar y continuar de manera dedicada y firme.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Aun no tengo avances, solo ideas, así que solo puedo escribir sobre esas ideas que andan revoloteándome de un rincón a otro de mi inquieta mente. &amp;nbsp;No me gusta prometer cuando no estoy muy segura de poder cumplir pero la idea es ir actualizando aquí los avances de este plan para mayo. A ver si lo logro y no me pierdo en el intento. &amp;nbsp;En fin, creo que la próxima entrada será para hablar del patrón que, como en las veces anteriores, adaptaré a mis necesidades, y a mi pericia, por supuesto.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-8317589531473356235?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/8317589531473356235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=8317589531473356235' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8317589531473356235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8317589531473356235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2011/04/proyecto-para-mayo.html' title='Página veintitrés: Proyecto para mayo'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Ld5AB-hSG7g/SlWI1WUDo-I/AAAAAAAACug/kiAFag94PCM/s72-c/reg10.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-8426749904143820600</id><published>2011-02-22T23:01:00.003-06:00</published><updated>2011-10-02T01:39:26.052-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galería de retratos'/><title type='text'>Página veintidós: Los amantes del siglo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Mi muy querido y nunca olvidado lector:&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://pat.yakafair.com/wp-content/uploads/2010/02/magimel-binoche-les-enfants-du-siecle.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em; text-align: justify;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://pat.yakafair.com/wp-content/uploads/2010/02/magimel-binoche-les-enfants-du-siecle.jpg" width="282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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Tengo material nuevo, y por lo tanto inédito, para compartir contigo. Empezaré pues con el recuento obligado, verás... El día primero de este 2011, a pesar de todos los pesares -lo digo porque me fue imposible ver la película con unos decentes y deseados subtítulos en español-, finalmente ví "Le roi danse" y me encontré, cara a cara, con un muy peculiar actor francés contemporáneo llamado Benôit Magimel. Peculiar por su fuerza y su curiosa belleza masculina. &amp;nbsp;Peculiar porque, sin ser guapo, a la manera de una estatua griega, tiene algo que atrae y que hace que lo veas de un modo por demás complaciente. &amp;nbsp;Sí, eso fue lo que sentí cuando lo ví vistiendo los ropajes del afamado "Rey Sol" y, más tarde -concretamente ayer-, cuando lo ví como Alfred Musset, el escritor y poeta, cuya tormentosa relación amorosa con Aurore Dupin -la inmortal George Sand-, es modelo para representar a cualquier relación amorosa del periodo romántico invadido por una extrema necesidad de libertad &amp;nbsp;que se expresaba muy bien dentro de la anarquia imperante en el espíritu bohemio del siglo XIX. Aurore y Alfred se conocieron durante la convulsionada década de 1830 y su relación pasional, intermitente y cruda, los llevó a explorar los límites de las emociones exacerbadas. Ambos eran creadores y, dentro de esa faceta, se admiraban y complementaban; pero, veían el mundo de diferente manera y eso los llevó, finalmente, a separar sus caminos. Aurore, era un mujer voluntariosa y firme que, desde su infancia, había decidido a hacer lo que le diera su regalada gana sufriendo por los límites que la sociedad de su tiempo imponía a las mujeres. &amp;nbsp;Alfred tenía la libertad social que se le negaba a Aurore; pero, como hombre de su tiempo, vivía la contradicción de amar locamente al ideal femenino y repudiar a la mujer de carne y hueso a la que trataba de una manera muy controversial. Idealizó primero a Aurore y, cuando se convirtió en la mujer de carne y hueso que exigía y demandaba, no supo que hacer con ella y la abandonó. &amp;nbsp;Aurore rompió paradigmas y escandalizó a sus contemporáeos, uniéndose a un hombre diez años menor que ella, abandonando a su marido -al que, ciertamente, no amaba- y viviendo a su lado una existencia trasumante. Sí, Aurore tuvo que enfrentarse a la crítica moral de su tiempo y a la inevitable reprobación, mientras él, Alfred, solo adquiría una raya más en su &amp;nbsp;extraordinario pelaje de tigre. Las excentricidades de Musset, solo servían para confirmar su dandismo bohemio lleno de excesos. Una historia amorosa única que, en esta producción francesa de 1999 que protagonizaron el mencionado Benôit Magimel y la reconocida Juliette Binoche, consigue una buena adaptación circunscrita a la anécdota y rodeada del encanto que siempre produce en el espectador la buena recreación histórica. Magimel, como Alfred Musset, tiene una fuerza inquietante; mientras que Juliette Binoche, cumple cabalmente como una George Sand seducida y a la vez seductora del joven Musset. Si, es cierto, fisicamente no son muy parecidos a los personajes originales pero, su destreza actoral convence al público de estar frente a ambos escritores siendo testigos de una pasión excepcional como solo podía vivirse en aquellos tiempos de idealismo y represión social. Por mi parte, disfruté mucho esta producción y la disfruté por su preciosismo en &amp;nbsp;términos de imagen y por el desarrollo de una trama que le dio el punto justo a los detalles morbosos de una relación que fue vivida al límite por sus protagonistas. &amp;nbsp;Y si, si a la famosa Aurore Dupin le hubieran preguntando en el ocaso de su vida, quién fue el amor que marcó de manera más definitiva a su existencia, no hubiera titubeado en decir que fue Alfred Musset, un hombre al que amó como solo se ama en muy contadas ocasiones en una sola vida y al que recordó por siempre pues fue el que más le enseñó acerca de lo que significa amar apasionadamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-8426749904143820600?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/8426749904143820600/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=8426749904143820600' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8426749904143820600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8426749904143820600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2011/02/los-amantes-del-siglo.html' title='Página veintidós: Los amantes del siglo'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-1250322791421669429</id><published>2010-09-28T19:43:00.003-05:00</published><updated>2010-09-28T19:56:07.117-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Presentación'/><title type='text'>Página veintiuna: Un intento más.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/TKKNE4EeUTI/AAAAAAAAAO0/txOToQSq2yc/s1600/la-libertad-guiando-al-pueblo1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="255" px="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/TKKNE4EeUTI/AAAAAAAAAO0/txOToQSq2yc/s320/la-libertad-guiando-al-pueblo1.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
Mi muy querido y extrañado lector:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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No me había pasado por aquí desde hace eones, me parece y hoy, si me aparezco es para decirte que no te extrañe si empiezas a notar cambios en este espacio cibernético que cumple con recoger mis impresiones sobre un siglo que duro más de los 100 años estipulados en el calendario.&amp;nbsp; Si, después de pensarlo y repensarlo, he decidido que mi álbum sea un lugar de encuentro para quienes, como yo, difrutamos de ese siglo XIX de mis pecados y de los pecados de todos aquellos que lo vivieron en su momento y de los que aun lo viven por medio de su imaginación.&amp;nbsp; No te soprendas, por ejemplo, si ves desaparecer las direcciones de los blogs que sigo con verdadero gusto y placer o si, por el contrario, empiezan a aparecer otras sugerencias en sus márgenes.&amp;nbsp; En realidad, mi idea es que me acompañes en mis viajes a través del tiempo utilizando el vehículo de la Literatura y de&amp;nbsp;la Historia a las que trataré de salpicar con anécdotas propias y confesiones de gustos que no todos comparten conmigo.&amp;nbsp; Si, necesito darle un sabor más conciso a este espacio que empezaba a írseme de las manos.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Y bueno, reiniciaré estas páginas de una manera muy mía hablando de la extensión que, para mí, posee ese siglo de contrastes que empezó con una verdadera orgía de sangre en las postrimerías del siglo XVIII y concluyó con otro baño de sangre, no menos cuentro, a principios del siglo XX.&amp;nbsp; Y, como para mí la moda y los estilos tienen mucho que decir a la hora de etiquetar momentos, puedo decir que el siglo XIX comienza con el llamado estilo Imperio en 1794, cuando la cintura perdió su lugar de centro de la figura femenina y concluye cuando el corsé, herido de muerte, iba a hacia su extinción mientras los ruedos de las faldas subían imparables hacía sus actuales largos.&amp;nbsp; Para mí, hay dos fechas claves para marcar el nacimiento y la muerte de este siglo largo, largo, marcado por un espíritu que se reclamaba científico y progresista: el 14 de julio de 1789 y el 28 de junio de 1914.&amp;nbsp; Entre una y otra discurre el ir y venir de varias generaciones que se maravillaron ante el incontenible desarrollo social de Occidente y soñaron con un futuro que terminó no siendo más que una extraña utopía romántica de la&amp;nbsp;fraternidad universal.&amp;nbsp; Un siglo de desigualdades profundas y de gritos de libertad que no terminaban de cuajar en ningún lado.&amp;nbsp; Un siglo de esperanza para alcanzar la riqueza y de resignación ante la apabullante pobreza provocada por un sistema que explotaba irracionalmente no solo a su entorno natural sino al hombre mismo.&amp;nbsp; Un siglo en donde el pensamiento se revolucionó sobre si mismo convencido de que el futuro sería el epítome de la grandeza humana y, por eso, había que trabajar duramente en ese sentido sublimando al espíritu y supeditándolo al deseable y siempre codiciado bienestar material.&amp;nbsp; Siglo de descubrimientos e inventos, siglo de avances y también de encubiertos retrocesos. Siglo de la imaginación al servicio de la riqueza. Y finalmente, como herederos directos de esa visión positivista de la Economía como motor de la Historia, estamos sufriendo los descalabramos de ese exceso materialista que nos está enfrentando a una extinción casi segura de nuestros logros por no haber sido lo suficientemente racionales como para cuidar nuestro entorno natural en beneficio de nosotros mismos.&amp;nbsp; Pero, bueno, lo hecho, hecho está y, a pesar de lo que el siglo XIX nos heredó casi como una maldición, es el siglo del que procedemos todos aquellos que nacimos en algún punto del siglo XX.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Este álbum es al fin solo eso, un álbum de anécdotas, de recuerdos, personales o de los&amp;nbsp;otros que escribieron sobre esos más de 100 años que denominamos siglo XIX.&amp;nbsp; Este es pues,&amp;nbsp;un espacio para mostrar mi percepción, mi sensibilidad sobre aquellas décadas y lo que nos dejaron de bueno y de malo.&amp;nbsp; Espero poder lograr que el hilo conductor que ahora propongo, no solo se mantenga, sino dé frutos insospechados y provoque, por qué no, una retroalimentación de ideas entre las tuyas, caro lector, y las mías en los muchos temas que puedan ocuparnos.&amp;nbsp; Tal vez así, hablando del pasado, podamos entender mejor el presente que nos toca vivir.&amp;nbsp; Paciencia pues, mi buen lector, ya que no te puedo prometer la constancia deseada en mis actualizaciones; pero, si te puedo asegurar que dejaré en cada participación mía un trocito de misma para que lo disfrutes y paladees como la éxotica golosina que sin duda puede llegar a resultar este experimento cibernético. Así pues, me despido hasta la próxima que espero sea más pronto de lo que yo pueda ahora augurar.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-1250322791421669429?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/1250322791421669429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=1250322791421669429' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1250322791421669429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1250322791421669429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/09/mi-muy-querido-y-extranado-lector-no-me.html' title='Página veintiuna: Un intento más.'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/TKKNE4EeUTI/AAAAAAAAAO0/txOToQSq2yc/s72-c/la-libertad-guiando-al-pueblo1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-1593768592524788795</id><published>2010-05-04T20:15:00.002-05:00</published><updated>2010-05-04T21:00:52.860-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página veinte: Sueño de un domingo en la alameda</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S-DM4nwUtOI/AAAAAAAAAOk/t1Uz2L4xChk/s1600/Max+y+yo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S-DM4nwUtOI/AAAAAAAAAOk/t1Uz2L4xChk/s320/Max+y+yo.jpg" tt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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Mi muy querido lector:&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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Voy a hablarte de un domingo maravilloso, un domingo que me recordó, no solo a&amp;nbsp;un celebérrimo mural del reconocido pintor mexicano Diego Rivera; sino, además, me trajo a la memoria el recuerdo de aquellos veranos en Santa Pola, población costera cercana a Elche, en la provincia de Alicante, cuya canícula disfruté haciendo paseos solitarios por sus calles desiertas&amp;nbsp;ó por su cementerio igual de desierto.&amp;nbsp; Este pasado domingo 2 de mayo, con el eco de un dia de furia que tan bien retrata Pérez-Reverte en su obra homónima sobre mis memoriosas espaldas, gocé de un paseo singular que es el que quiero venir a contarte. Verás, empezó frente al Palacio de Bellas Artes, esa estructura colosal que fue diseñada, en su exterior, por el famoso arquitecto italiano Adamo Boari.&amp;nbsp; Poema de "art noveau"&amp;nbsp;en marmol, levantado por órdenes de un régimen decrépito que pronto, muy pronto, seria sustituido por la vorágine revolucionaria que transformaría, no solo a la sociedad mexicana, sino a los interiores de ese coloso que finalmente fue inaugurado 30 años después de haber sido puesta su primera piedra en 1904.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Llegué tarde a la cita y me apené porque ahí estaban mis ahijados Cecilia y Nacho esperándome después de haber efectuado un viaje de casi dos horas desde la cercana Puebla.&amp;nbsp; Me dio pena que me tuvieran que esperar pero, gran parte de esa misma pena se disipó en cuanto pude abrazarlos.&amp;nbsp; Los nervios se me transformaron en un torrente de palabras.&amp;nbsp; Hablé de Guillermo Prieto, de la marquesa Calderón de la Barca, del Castillo de Chapultepec, de la cantante alemana Susan Sontag, del Panteón de Santa Paula, hoy desaparecido, y de la inevitable pierna de Santa Anna que se enterró con toda la pompa y circunstancia debida a tan glorioso apéndice cercenado en una gesta heroíca.&amp;nbsp; Hablé, hablamos... Esperamos hasta que el siguiente miembro del grupo apareció con su característica sonrisa: Araceli.&amp;nbsp; Ya era tarde y puesto que nadie más parecía tener intención de unírsenos, decidí que entráramos a&amp;nbsp; Bellas Artes a ver una exposición de la obra de un verdadero mago del surrealismo: el belga&amp;nbsp;Magritte. Fue una experiencia realmente interesante y hasta gozamos de una inesperada puesta en escena ya que fuímos testigos de una vista guiada por el mismísimo Magritte.&amp;nbsp; Bueno, por un actor que lo representaba con su característico bombín y su paraguas.&amp;nbsp; No pude menos que echar en mientes a un personaje de la literatura infantil: Pan Tau, a quien tanto se parecía este personaje.&amp;nbsp; ¿En que momento tocaría el ala de su bombín para hacer magia? Supongo que fue en el momento en el que nos puso frente a la paleta del pintor y diseñador belga para ver sus rostros suspendidos en el aire, sus lluvias de hombres de bombín, sus casacabeles, sus buques hechos de mar.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Saliendo de ese extraordinario reciento de las artes, cruzamos la alameda para enfilarnos hacía la avenida de Puente de Alvarado.&amp;nbsp; La alameda de la Ciudad de México tiene su historia propia, una historia de casi 5 siglos que empezó siendo un pequeño bosque de álamos plantados como paseo en las goteras de la muy noble, leal e imperial Ciudad de México, allá, por el siglo XVI.&amp;nbsp; Pero, el siglo XVII, con sus inacabables inundaciones, sus epidemias y sus&amp;nbsp;revueltas, vieron reconstruirse, una y otra vez, el perímetro de la alameda que ya no contenía álamos más que en su nombre.&amp;nbsp; Ese paseo, compuesto de varias avenidas, plazoletas y estatuas que la adornan,&amp;nbsp;conserva hoy la mala fama que tuvo durante otros tiempos, aunque también&amp;nbsp;conserva el encanto de sus leyendas y sus "aparecidos".&amp;nbsp; Hoy, un domingo en la alameda, es un paseo entre puestos ambulantes de comidas y chucherías, gente trabajadora y amiga de lo ajeno que se mezclan sin poder distinguirse bien.&amp;nbsp; También hay fotógrafos de ocasión y policía montada que lleva el&amp;nbsp;revólver a la cintura&amp;nbsp;en la&amp;nbsp;cartuchera piteada y grandes sombreros de charro. Verlos, me produce siempre la sensación de volver a un pasado más soñado e imaginado que real cuando México era reconocido por sus gallardos jinetes que demostraban sus artes ante las&amp;nbsp;hijas de familia que iba a pasear a lugares como aquellos durante el siglo XIX.&amp;nbsp; Recorrimos la alameda, pues, acompañados de esas imágenes que surgían al calor de nuestra conversación mientras transitabamos por sus avenidas.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Hablamos entonces del Hotel de Cortés, antiguo hospital para&amp;nbsp;menesterosos,&amp;nbsp;y también del Paseo del Pendón hasta la&amp;nbsp;iglesia de San Hipólito -hoy San Judas Tadeo- mientras yo me abanicaba tratando de refrescarme.&amp;nbsp; De ahí, hicimos alto en el Panteón -cementerio-&amp;nbsp;de San Fernando.&amp;nbsp; Un lugar único, no solo por los que que ahí reposan hasta el Día del Juicio, sino porque es uno de los pocos cementerios del siglo XIX que quedan dentro de la Ciudad de México.&amp;nbsp; Voy a sincerarme:&amp;nbsp; los cementerios me han gustado desde que yo era adolescente y mi alma romántica tenía necesidad de historias trascendentes.&amp;nbsp; No, la muerte nunca ha sido el final para mí y la relación de los que fueron con los que somos, aunque poco lógica, ha sido para mí parte de mi "leit motiv" existencial.&amp;nbsp; Para mi, aquellos que fueron, aun son en mi interior gracias a mi socorrida imaginación que es capaz de darle vida propia a quien ya no la tiene.&amp;nbsp; Solo necesito unas cuantas cordenadas espacio-temporales, unos cuantos datos anecdóticos y, por supuesto, dos&amp;nbsp;ó tres rasgos físicos para componer una imagen, una historia, un entorno, una vida, en fin, que me acompañará mientras mi memoria así lo decida.&amp;nbsp; Y ahí, en San Fernando, descansan muchos de mis conocidos y más que conocidos, amigos de muchas aventuras inéditas y personales.&amp;nbsp; Visitamos pues a Don Benito Juárez y gran parte de su familia directa, esposa e hijos.&amp;nbsp; A Ignacio Zaragoza, a quien lo acompaña también su joven esposa.&amp;nbsp; Al ocurrente general Riva Palacio y a&amp;nbsp;su no menos ilustre antepasado, Don Vicente Guerrero, prócer de la gesta insurgente.&amp;nbsp; Por supuesto, no pude olvidar a los míos, al honesto Tomás Mejía y al sacrificado Ignacio Comonfort.&amp;nbsp; Ahí, en San Fernando, estuvo quizá el momento más álgido del paseo.&amp;nbsp; Algido en cuanto a calor, álgido en cuanto a emoción, álgido en cuanto a descubrimientos.&amp;nbsp; Allí, en San Fernando, el siglo XIX nos envolvió con su sentimentalismo grandielocuente, con su romanticismo puro y su nostalgia inevitable.&amp;nbsp; Allí, en San Fernando, Max volvió a&amp;nbsp; salir a mi encuentro y traté, vanamente, de inmortalizar ese instante que, como instante, dejó de ser después de que el obturador de la cámara lo congeló en&amp;nbsp;forma de&amp;nbsp;imagen.&amp;nbsp; No, no me hubiera ido nunca de allí; finalmente, mi nombre ya está escrito en una lápida, esperándome. Sin embargo, ese no era el fin de nuestro recorrido y era inexorable que abandonara aquel recinto de paz con la promesa del retorno.&lt;/div&gt;
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&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Caminando y conversando, hicimos camino hasta el museo de San Carlos en donde se expone "De peinados e individuos", una muestra de retratos del siglo XVIII, en su mayoría, que ilustra esa pasión por las composiciones artísticas hechas de cabello.&amp;nbsp; El museo de San Carlos fue diseñado por un arquitecto valenciano que hizo carrera en México a principios del siglo XIX, se llamó Manuel Tolsá y trajo el neoclásico para imponerlo frente a las desproporciones churriguerescas, tan del gusto del criollo mexicano. Manuel Tolsá hizo un palacio a las afueras de la Ciudad de México que nunca fue ocupado por su dueños originales.&amp;nbsp; Después, como sucede siempre en este país, ese elegante edificio fue de todo lo que se pudiera uno imaginar, desde casa-habitación a escuela pasando por almacén.&amp;nbsp; Hoy es un museo y su planta singular, atrae a mucha gente ya que el vistante ingresa por un patio elíptico que es verdaderamente único como concepto arquitectónico.&amp;nbsp; Ahí, en unas cuantas salas, se está exponiendo "De peinados e individuos", contando con el acervo de varios museos mexicanos,&amp;nbsp;incluyendo el de Historia del Castillo de Chapultepec.&amp;nbsp; Tal vez, lo más notorio de la exposición fueron las peinetas y peinetones de carey, junto a los alfileres para adornar el cabello, que se usaron durante el siglo XIX.&amp;nbsp; carey, marfil, corales, madreperlas, plata... Es fácil imaginarse usándolos en un sobrio peinado de mediados del siglo&amp;nbsp;ó con algo un poco más complicado lleno de lazos y tirabuzones&amp;nbsp;de la década de 1830.&amp;nbsp; Ese fue el momento en que mi amiga Laura se nos unió junto a su hijito Iván, mi otro ahijado y, hechas las presentaciones, empezamos a intercambiar puntos de vista acerca&amp;nbsp; de nuestras intenciones de reunirnos en septiembre y en noviembre de este año, ahora si, caracterizadas para la ocasión.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La última parada, después de aquella intensa mañana y principio de tarde, fue el Vips de San Cosme, en donde comimos rico y sabroso teniendo una divertida sobremesa en&amp;nbsp;la que se habló de todo.&amp;nbsp; ¿Fotos?, algunas cuantas que podrán verse en Augusta a la brevedad.&amp;nbsp; No muchas porque nos somos de fotografiarnos demasiado.&amp;nbsp; Aunque, aquí te dejó una para ilustrar esta página del álbum y con ella, también&amp;nbsp;te dejo la promesa de regresar en otra ocasión a participarte más cosas que tengan que ver con mi mundo interior.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-1593768592524788795?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/1593768592524788795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=1593768592524788795' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1593768592524788795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1593768592524788795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/05/mi-muy-querido-lector-voy-hablarte-de.html' title='Página veinte: Sueño de un domingo en la alameda'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S-DM4nwUtOI/AAAAAAAAAOk/t1Uz2L4xChk/s72-c/Max+y+yo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-7028176799711174450</id><published>2010-04-12T01:01:00.002-05:00</published><updated>2010-04-12T10:44:45.352-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galería de retratos'/><title type='text'>Página diecinueve: El recuerdo de Zapata</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;
&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S8K4zBiBxfI/AAAAAAAAAOE/rMNQnRE4PPY/s1600/P1000774.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S8K4zBiBxfI/AAAAAAAAAOE/rMNQnRE4PPY/s320/P1000774.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
Mi muy querido lector:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Si es que aun sigues con interes las páginas de este álbum, has de saber que la página de hoy corresponde a algo que escribí antes de ayer, sábado 10 de abril, con mi puño y letra, mientras desayunaba en el Sanborns de Coyoacán. Si te preguntas por qué desayuné en Coyoacán, porque es una especie de ritual cada vez que voy a revisar mi apartado de correos que lo tengo en la oficina de la Calle de la Higuera.&amp;nbsp; Fuí con la esperanza de encontrar lo que no encontré y, acto seguido, dirigí mis pasos al Sanborns que está frente al Parque de los Coyotes para desayunar ese antojo que traía de huevos rancheros. Y, mientras me lo servían, con el run run de la conversación de una mesa cercana, empecé a escribir lo siguiente:&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
"Hoy, hace casi cien años, un hombre singular, sin duda alguna, fue acribillado a balazos en la hacienda de Amecameca.&amp;nbsp; Este hombre se llamaba Emiliano Zapata y era oriundo del Estado de Morelos.&amp;nbsp; Ese hecho aconteció, exactamente, un 10 de abril de 1919 y, desde ese día, el pueblo de México llora su ausencia.&amp;nbsp; En realidada, no es todo México el que lo llora hoy, solo lo hace la parte más lástimada, la que sigue viendo en él y en sus ideas, una esperanza de futuro.&amp;nbsp; Tal vez hoy, pocos se acuerden de este aniversario luctuoso ya que, este México contemporáneo tiene sus propios problemas que, aunque resulte extraño señalarlo, se asemejan en el fonfo que no en la forma, a aquellos problemas de antaño que originaron la famosa y muy estudiada revuelta social que estalló en 1910 y que es considerada como la primera Revolución del siglo XX.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Cien años después, todo parece seguir igual, sin grandes cambios, ya que los logros significativos de aquel entonces, se han diluido dentro de los aconteceres de la cotidianeidad que vive acostumbrada a ellos.&amp;nbsp; Ahora, en el 2010, se necesitan nuevos logros que se amparan detrás de los retos de la sociedad contemporánea.&amp;nbsp; Pero, esta vez se trata de hacerlo todo racionalmente, no por medio del descontrol de la cólera. En el México de hoy, hay elementos nuevos que no se pueden soslayar y, al presencia del narcotráfico con sus corte de acciones delictivas, es uno de ellos. La cacareada inseguridad, por otra parte, más que factor, es indicio de la situación extremosa que se vive hoy en México. Historicamente, este país ha tenido siempre niveles muy altos de inseguridad, en especial desde que inicio su periplo como nación independiente.&amp;nbsp; Y es que, apartir de ese momento, la inseguridad que se vivía en sus caminos, constituía el mayor indicio del descontrol absoluto que se vivía en aquellos tiempos.&amp;nbsp; La difencia de antaño con hogaño, es que esa misma inseguridad&amp;nbsp; forma parte de nuestra vida cotidiana en las ciudades densamente pobladas.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
La Ciudad de México, ó el Distrito Federal, como se le conoce, es una población que hacina a más de veinte millones de personas entre los kilómetros que se expande la ciudad y su llamada zona conurbada que se extiende por el Estado de México.&amp;nbsp; Esto se dice rápido; pero, esos veintitantos millones de almas, tienen necesidades muy concretas de comida, agua, luz, vivienda... Hablar del estrés que se llega a vivir en una ciudad de estas características, es sencillamente inimaginable y, por supuesto, los niveles de inseguridad en ella, son altísimos.&amp;nbsp; Muy pocos son los afortunados ciudadanos que pueden decair que no han vivido aun la experiencia del asalto. Las calles de esta gran ciudad, en términos generales, son inseguras.&amp;nbsp; Por supuesto, unas más que otras.&amp;nbsp; Por ejemplo, las zonas en donde se cometen más de estos actos delictivos, son donde viven los ricos o sencillamente los pudientes.&amp;nbsp; La Ciudad de México, es un lugar de contrastes pues, al lado de los imponentes corporativos de Santa Fé, de los departamentos millonarios, existen las llamadas Ciudades Perdidas, verdaderos campamentos construidos con lámina de asbesto y cartón cuya miseria es vecina a la más opulenta e insultante riqueza..."&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Y aquí quedó el texto ya que, en ese momento, llegó mi desayuno al que, sencillamente, no me pude resistir. Después, tomé fotos y, más tarde, me dedique a ver libros mientras me daba cuenta de que la sincronicidad realmente existe.&amp;nbsp; Y, por hoy, esto ha sido todo.&amp;nbsp; Regresaré otro día con otro tema cualquiera que exponer a tu crítica lectura.&amp;nbsp; Hasta entonces, me despido.&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-7028176799711174450?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/7028176799711174450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=7028176799711174450' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/7028176799711174450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/7028176799711174450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/04/pagina-diecinueve-el-recuerdo-de-zapata.html' title='Página diecinueve: El recuerdo de Zapata'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S8K4zBiBxfI/AAAAAAAAAOE/rMNQnRE4PPY/s72-c/P1000774.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-3071471942213993322</id><published>2010-02-17T23:40:00.005-06:00</published><updated>2010-02-17T23:54:39.819-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones íntimas'/><title type='text'>Página dieciocho: Miércoles de Ceniza</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S3zTmsRjNQI/AAAAAAAAALY/H03KgoMTymw/s1600-h/P1000536.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S3zTmsRjNQI/AAAAAAAAALY/H03KgoMTymw/s320/P1000536.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439455111629976834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi muy querido y atento lector:

Desde la última vez que me dirigí a ti, concluí la lectura de dos libros e inicié la lectura de un tercero. Vi unas cuantas películas de no mala factura y hasta me fui a ver a mis padres cerca de Puebla.  La verdad es que no está siendo un mal inicio de año, lo reconozco.  Hoy, comenzando la Cuaresma, me doy cuenta que hay proyectos, tanto personales como de trabajo, que merecen toda mi atención.  Por principio de cuentas, ya soy la feliz poseedora de una máquina de coser que espero sea capaz de auxiliarme en mis futuras empresas costureriles.  Voy a ser realista y a ocuparme de una cosa a la vez y lo que ahora me tiene absorbida, es la posibilidad de poder vivir una auténtica mascarada que Augusta-México llevará a cabo la próxima Noche de Primavera en el centro de la Ciudad de México. Siempre quise vivir un Carnaval en forma y nunca pude hacerlo porque, cuando vivía en España, casi no se celebraban.  Ahora tendré la oportunidad de vivirlo dentro de un ambiente de mogijanga callejera.  Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena y es algo que pienso comprobar el próximo 20 de marzo.  Ahora, ¿tengo idea de que disfraz hacerme?  No mucha, aunque, por ahí tengo algo que me da vueltas y más vueltas al interior de mi cabeza.

No, no estoy inspirada el día de hoy.  Solo puedo hablarte de la Feria del Libro, a la que pienso ir en un ratito que tenga, o de la próxima Noche de Primavera, o de… El asunto aquí es que parece que me falta tiempo para hacer todo lo que me propongo hacer en los próximos meses. Pero, bueno, no quiero angustiarme de gratis.  Al contrario, quiero compartir contigo, amable lector, mis ilusiones de hoy.  Estoy convencida de que la vida cambia, mejor aun: de que la vida nos cambia y también de que nos da la oportunidad de cumplir nuestros sueños.  Pequeñitos o grandes, eso depende de nosotros.  Y me puedo dar perfecta cuenta de ello cuando la lluvia deja de molestarme y dejo, asimismo, de sentir que el tiempo se escurre entre mis dedos sin que yo pueda detenerlo.  Ví a mis padres y me di cuenta que aun existe un porvenir en mi caso.  Un porvenir mío, lo que está por llegar y que aun no conozco.  Me di cuenta que mi vida me pertenece y que la disfruto aunque, a veces, crea no hacerlo. Me di cuenta que soy una mujer libre y con un futuro que suelo negarme por inercia.  Pero, en cuanto se despejan las nubes de mi horizonte, como ahora, entiendo que aun tengo mucho para dar y mucho más aun por vivir.  Tengo la dicha de contar con un trabajo que me enseña cosas nuevas todos los días y de contar con unos amigos que son parte indispensable del mundo rico y particular de mis afectos.  ¿Estoy sola?, si; pero no es una soledad impuesta por las circunstancias, sino que es una soledad elegida que no me pesa.  Y, si soy sincera, en realidad, tampoco estoy tan sola.

Desnudo mi alma ante ti, lector mío, esta noche, porque necesito comentarte que hoy, las sombras no cubren lo que en meses pasados consideraba que era mi desgracia.  Estoy tranquila, estoy contenta, estoy feliz, ¿por qué no? Me muevo, voy y vengo, me siento útil. Y ¿por qué, te cuestionarás, titulé “Miércoles de Cenizas” a esta página?.  Muy sencillo: porque tras el exceso del Carnaval, vienen los actos de contrición.  Porque, tras mis excesos emocionales, viene también la necesidad del reposo que da la calma.  Solo estoy preparándome para mi propia resurrección.  El año pasado sentí muy revueltas mis propias aguas interiores, revolturas que anunciaban un cambio inevitable que empiezo, finalmente a vislumbrar.  Un cambio que me gusta, curiosamente, aunque no es fácil.  Se acerca la Primavera y me revitalizo sin poder evitarlo.  Bendita sea pues la esperanza de la resurrección interior y de ese cambio necesario que me impregna de vida.  Quizá no me entiendas muy bien, pero tampoco importa demasiado.  Solo es algo que siento así y que me gustaría compartir contigo.

Te dejo pues hasta la próxima página que espero poder ofrecértela muy pronto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-3071471942213993322?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/3071471942213993322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=3071471942213993322' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/3071471942213993322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/3071471942213993322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/02/pagina-dieciocho-miercoles-de-ceniza.html' title='Página dieciocho: Miércoles de Ceniza'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S3zTmsRjNQI/AAAAAAAAALY/H03KgoMTymw/s72-c/P1000536.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-2741299478913908381</id><published>2010-01-26T22:49:00.008-06:00</published><updated>2010-01-26T23:12:23.015-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página diecisiete: Las nuevas flores de mi Jardín Secreto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S1_ISQU0Z1I/AAAAAAAAALQ/etdzZMftIxU/s1600-h/P1000304.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S1_ISQU0Z1I/AAAAAAAAALQ/etdzZMftIxU/s320/P1000304.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5431279891577595730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi muy querido lector:

Aquí me tienes, otra vez, para poner a tu amable consideración, lo último de lo último en cuanto a mi existencia.  ¿Qué tan importante es esto?... ¡Mucho! Estoy convencida que, sin la amistad, poco sentido tendría mi vida y hoy, mis amigas, me demostraron que significa esa palabra que tanto se usa aunque no siempre se use bien.  ¿Sabes, lector caro?, hasta el día de hoy, llevaba al hilo varios días con un humor muy variable y sintiéndome bastante dejada de la Mano de Dios.  Me sentía deprimida porque parecía que me había vuelto casi invisible y, para colmo, ¡hasta los dientes empezaron a molestarme! Muchas veces me he preguntado por qué mi vida no tiene la luminosidad y el brillo que tienen la vida de los otros ante mis ojos.  Lo he hecho, a lo largo de mi vida, en una cantidad proporcional a lo años que he ido acumulando; y, lo más frustrante es que, aunque me pese, mi amiga Alejandra tiene razón cuando utiliza este viejo refrán anglosajón para consolarme: el pasto siempre se ve más verde en el jardín del vecino.  Y si, para que te lo niego, mi pasto se ve amarillento cuando comparo mis logros con los logros ajenos.  Sin embargo, si soy objetiva, mis logros son tan verdes y frescos, como cualquier logro ajeno.  ¿Por qué?, porque solo sirven para explicar el desarrollo de mi existencia y para evaluarla sin ensañamientos particulares.

Hoy, cuando tuve frente a mis ojos el ejemplar número 0 de “La Columna Augusta” –publicación cibernética de mi adorada Sociedad-, pude entender con bastante exactitud, cuan verde podía verse mi pasto desde el otro lado de la cerca.  Ciertamente, “La Columna Augusta” no es mi obra, ¡ni siquiera fue mi idea!; pero, si es el reflejo del cariño que me une a mis “victorianiñas”.  Leer la entrevista, ver las fotos, admirar el cuidado de su diseño y todo lo que significa en un lenguaje no verbal, me llevó a mí a sentirme en contacto con ellas.  No solo con las que participaron directamente en la hechura de este proyecto, sino con todas las que configuran el espíritu de “Augusta”.  Dicho de otro modo: ver ese periódico cibernético, me hizo el día, como se dice coloquialmente. Aunque, si soy sincera, otros detalles contribuyeron también a hacer de hoy un día prácticamente perfecto –la llamada de mi madre cuando iba al trabajo, por ejemplo; además del mensaje que recibí de Getzse, justo cuando estaba saliendo de él-.  No sé como será el día de mañana; pero, lo que si sé, es que el día de hoy fue un día que alimentó mi espíritu y me hizo contemplar, con toda objetividad, cuan verde es el color de mi pasto.
En fin, no tengo mucho más que añadir, de momento.  Así que, si me tienes un poco de paciencia, prometo regresar a poner en estas páginas, todo esto que se me viene de repente a la cabeza y que me gusta compartir contigo.

Postdata: Aunque, ya se me estaba olvidando hacerte participe de mi orgullo por este trabajo que merece ser divulgado como parte de mis afectos.  Aquí lo dejo a tu consideración y te ruego seas gentil con él.

http://issuu.com/sociedadaugusta/docs/columnaagustan0?mode=embed&amp;amp;layout=http%3A%2F%2Fskin.issuu.com%2Fv%2Flight%2Flayout.xml&amp;amp;showFlipBtn=true&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-2741299478913908381?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/2741299478913908381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=2741299478913908381' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2741299478913908381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2741299478913908381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/01/pagina-diecisiete-las-nuevas-flores-de.html' title='Página diecisiete: Las nuevas flores de mi Jardín Secreto'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S1_ISQU0Z1I/AAAAAAAAALQ/etdzZMftIxU/s72-c/P1000304.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-4012184463976936383</id><published>2010-01-06T19:04:00.010-06:00</published><updated>2011-12-30T00:34:18.068-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones íntimas'/><title type='text'>Página dieciséis: La década invisible</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0UzqiL__0I/AAAAAAAAALI/_PLj00gId3Y/s1600-h/P1000416.JPG"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5423798132062289730" src="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0UzqiL__0I/AAAAAAAAALI/_PLj00gId3Y/s320/P1000416.JPG" style="float: left; height: 240px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 320px;" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="text-align: justify;"&gt;
Queridísimo y bien recordado lector:

A lo mejor pensabas que había abandonado este espacio para nunca más volver y no, no es así. Tal vez no tenía mucho que decir. O si he de serte sincera, si tenía que decir pero no tenía ganas para hacerlo. Lo lamento. Soy inconstante y no siempre mi humor es el ideal para hacer un recuento de mis penas o de mis alegrías. Por otro lado, aunque he leído libros muy interesantes y me han pasado cosas dignas de ser registradas, he estado sin ánimos para hacerlo. ¿Dónde nos quedamos la última vez? En algo que tal vez desee en el fondo olvidar, aunque no puedo pues no depende de mí control el poder hacerlo. ¿Sabes?, estoy en un momento de mi vida en el que nada es lo que parece y viceversa. Ayer escuché en un programa de televisión una frase realmente reveladora acerca del episodio vital que me encuentro viviendo y quiero compartírtela: “En la menopausia las mujeres nos convertimos en seres invisibles para el género opuesto”. Es el momento en que te dejan de decir “mamacita” para decirte “madrecita”. Vamos, que se acabó lo que se daba; si es que alguna vez se dio, claro. Y bueno, para que lo niego, vivo un fluctuar de sentimientos encontrados. No, nunca quise ser una “mamacita” vulgar y corriente; pero, ahora que estoy llegando al tiempo de volverme una “madrecita”, echo de menos el poder enojarme por los comentarios que suscitaban mi atractivo sexual. La naturaleza te acostumbra al galanteo y, un buen día… ¡todo se acaba! Así estoy yo ahora, ingresando en el momento de la invisibilidad femenina. Aunque, tal vez, el ser invisibles no sea tan malo después de todo. Se acabaron las tensiones sexuales, por ejemplo, y una puede volver a la sinceridad de la infancia en su trato con el otro. Finalmente, no vas a tratar de encandilar a nadie para que se reproduzca contigo. Se acabaron las peculiares y enloquecedoras danzas de las hormonas. El sexo deja de ser lo primero en la lista de prioridades para pasar a ocupar otro lugar en la vida. La felicidad ya no está en encontrar una pareja que inconscientemente buscamos para reproducirnos y conscientemente juramos que la queremos para solo pasárnosla bien –sea lo que sea eso de “pasárnosla bien” en realidad-.

No todo es malo pero, durante el tránsito, se sufre porque debes de dejar atrás lo que ha constituido el meolho de tu existencia durante un buen rato. Y este tránsito es como una metamorfosis completa, tan completa como la que sufrimos durante la pubertad y de la que, a estas alturas del partido de la vida, ya no nos acordamos como estuvo. Aquí, en esta etapa, el asunto no son los cambios de humor ó los bochornos; el asunto está en que crees volverte vieja e inservible porque así te lo dice tu entorno culpural y la sociedad con la que te reúnes. Todos llegamos a ser viejos en algún momento de nuestra vida y, si no lo logramos, es porque nos quedamos en algún punto del camino. Hay quien prefiere no verse decrépito por fuera y no resisten que la edad les vaya restando fuerzas, esas mismas fuerzas que se derrochan tan generosamente durante la juventud como si nos fueran a durar para siempre. Y no, no es así. Como de niños pasamos a ser jóvenes adultos, de jóvenes adultos pasamos a ser adultos maduros y, finalmente, viejos. Pero, la vida es generosa, ya que solo te da dos tránsitos definitivos: la pubertad y la menopausia. Y si, con nosotras es mucho más rigurosa que con ellos, ¡eso sí, ni quien lo discuta! Aunque también nos da la fuerza necesaria para poder cruzar esos dos umbrales. Si alguien piensa que ser mujer es ser menos, no sabe lo equivocado que está pues, a pesar de todos los pesares, de los cambios de humor repentinos, de la acumulación de grasa en la zona del vientre y las caderas, del consecuente aumento de kilos, de las canas, las arrugas y de todo lo demás que viene con la edad, ser mujer significa ser parte de la vida, una parte irrenunciable que comprende y engloba otras partes asimismo vitales. No importa si nunca has sido madre porque de todas maneras habrás dado a luz cosas importantes al interior del proceso de la vida. Habrás tenido hijos del espíritu y los habrás ayudado a crecer. Habrás concebido ideas transformadoras. Habrás concretado proyectos sustentables en un mundo de situaciones transitorias. Habrás aprendido a vivir y habrás ayudado a otros a dar sus pasos en ese complejo camino que es la vida. Y, para ser útil y sentirse plena, no importa la edad que tengas; solo importará todo lo hayas aprendido y hayas sido capaz de compartir con los otros.

Y eso es lo que quiero para mí: ser una mujer sabia. Eso es lo que espero para mi futuro: convertirme en una anciana respetada por lo que aun puedo aportar al mundo y por lo que el mundo aun puede enseñarme. Después de este último cambio, la juventud aparecerá solo en mis ideas; pero, aun así, aparecerá y se mostrará como una joya para quien quiera apreciarla y descubrirla. Ser joven significará para mí estar viva, estar sana y seguir teniendo intereses. A lo mejor, con menos presiones hormonales, descubriré nuevos encantos a la vida sin necesidad de agobiarme por cumplir con la especie. Finalmente podré ser yo, como recuerdo vagamente que fui en algún momento de mi existencia. Podré dedicarme a lo que en verdad es importante y definitivo. Y me reiré, me reiré mucho de todo aquello que me causaba problemas. No, no seré perfecta y tendré tantas mañas como tiene el resto del género humano que llega a esta edad, pero trataré de ser honesta conmigo misma y haré todo lo posible por controlar aquellas que más problemas me causen en mi relación con los otros.

Y aquí quiero dedicar las siguientes líneas a mi querida amiga Patricia Alba: ¿qué cómo me veo dentro de diez años, me preguntas? Me veo feliz y trabajando. Tal vez en lo que estoy haciendo ó en otra cosa que me dé todas las satisfacciones que buscaré en su momento. Ahorrando para mis viajes y generándome nuevos recuerdos que me ayuden a seguir adelante. Con una casita un poco más grande que la que ahora tengo, casita que compartiré con dos gatos y muchos amigos a los que invitaré, de vez en cuando, a compartir mí espacio. Espero ya haberme “iniciado” y estar así en paz con esta espiritualidad tan “sui generis” que me cargo. También quiero dedicarle un tiempo a los estudios y otro tiempo a mi propia creatividad. Seguir dibujando para mis amigos, seguir escribiendo aunque solo publique y sea leída en internet. Seguir diseñando mis propios trajes y trajes para otros, ¿por qué no? También me veo participando en la vida cultural del lugar en donde me encuentre radicando, claro. Una participación activa, me refiero. Dando ideas y concretando ideas como ese gran Museo del Traje Mexicano que tengo en mente desde hace muchos años. Dentro de diez años tendré cincuenta y ocho, casi cincuenta y nueve años y sé que pensaré en que estoy a las puertas de mi vejez; pero, ¿sabes?, pienso y deseo estar mucho más tranquila con respecto a eso. No, no me veo con pareja pero si con mucha gente a mi alrededor, más jóvenes que yo, por supuesto que me inyectarán una buena dosis diaria de su aquí y su ahora, lo que me hará sentir viva y actual. Me gustaría enseñar, no por vocación de maestra, sino para heredar mis conocimientos a quienes sepan aprovecharlos y sacarles todo el jugo de que sean capaces. Tal vez me invente un curso de algo y lo imparta para sentirme útil. No, no voy a ser millonaria pero tendré los suficientes recursos como para vivir bien, sin apuros y dándome mis gustitos de vez en cuando, ¿por qué no? Espero ya haberte conocido en persona, a ti y a Rosario, mis cuatitas del alma. Y por supuesto, os seguiré leyendo y escuchando cada vez que se pueda. También espero que Augusta crezca como proyecto y entonces, tal vez estaremos planeando una reunión trasatlántica. En diez años, pueden ocurrir muchas cosas. Me enviarás fotos de tu hijo y de ti con tu pareja. Y yo seré muy feliz porque te veré feliz a ti con tu niño, tu gato y, como se dice en México, con tu “viejo”. Sé que será así porque así lo estoy viendo ahora en mi mente. Y sabes lo mejor, mi querida, muy querida amiga, que algún día conversaremos bajo la sombra del sauce que se encontrará en el patio de tu casa mientras tu niño corretea persiguiendo al gato y esperamos que tu hombre regrese a casa después de arduo día de trabajo.

Y, por hoy, esto ha sido todo. No prometo regresar pronto a ilustrar otra página de este álbum porque no sé cuando pueda y tenga ganas de hacerlo; sin embargo, aun sin&amp;nbsp;ponerle fecha, habrá otra página más después de ésta, lo sé, así que espérala, lector mío.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-4012184463976936383?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/4012184463976936383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=4012184463976936383' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/4012184463976936383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/4012184463976936383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2010/01/la-decada-invisible.html' title='Página dieciséis: La década invisible'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0UzqiL__0I/AAAAAAAAALI/_PLj00gId3Y/s72-c/P1000416.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-6537371316850603421</id><published>2009-10-04T00:52:00.003-05:00</published><updated>2010-01-25T00:46:12.236-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones íntimas'/><title type='text'>Página quince: Un sábado como cualquier otro sábado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Ssg46L3ofUI/AAAAAAAAAH4/sSlOSzJUb_c/s1600-h/Tiempo+de+H%C3%A9cate.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 239px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Ssg46L3ofUI/AAAAAAAAAH4/sSlOSzJUb_c/s320/Tiempo+de+H%C3%A9cate.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388619526418496834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi muy querido y paciente lector:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando yo me decidía&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a iniciar este “Álbum de Anécdotas”, mi intención fue dedicarlo a mis gustos y aficiones sin distraerme con los ecos de mis voces interiores para los que tenía destinados otros espacios cibernéticos; pero, mi intención fue rebasada&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y aquí estoy escribiéndote sobre mis entresijos existenciales sin que pueda evitarlo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mis otros espacios permanecen mudos y empolvados mientras me vuelco en este rincón, así, sin más.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Qué es eso que me urge comentarte acerca de mi misma? En realidad, no es nada importante, solo es una reflexión que se mezcla con la crítica de mis días y la crónica de mi quehacer humano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hoy fue sábado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un sábado como cualquier otro sábado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un sábado de prisa y corre, sin agua y en donde me empeñé en descapitalizar mi exigua cuenta bancaria asistiendo a un curso esotérico y comiendo fuera de mi casa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No pienso atormentarte con lo ocurrido en el curso, aunque sí puedo decirte que me sentí ominosamente enfrentada a mi destino.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Al final quedamos en reunirnos de nuevo la noche del 31 de octubre, en el mismo lugar. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Te mentiría si te dijese que no espero nada extraordinario de esa nueva sesión.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sé que, por la naturaleza misma de la reunión y lo que manejamos entre los convocados, sucederá algo para recordar; pero, no quiero enfrentarme a algo que escape de mi control.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Soy muy racional, aunque admito que creo en lo invisible y en lo indemostrable.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, soy muy racional, porque esa es la única manera que encuentro para protegerme y no salir dañada a la hora de manejar energías extrañas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mis compañeros del grupo maneja cada quien su propia creencia acerca de cómo controlar esas energías, lo que nos vuelve un rompecabezas nada homogéneo como grupo; a pesar de lo cual, trabajamos juntos en un afán por avanzar, cada quien a su manera, por su camino espiritual respectivo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Cuál es mi camino espiritual?, sé que estarás preguntándote, no sin cierto dejo de escepticismo. Esa es una pregunta cuya respuesta puede resultar compleja.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Inicié mi recorrido dentro de la tradición de mis padres quienes, a pesar de no ser católicos practicantes, me bautizaron, me metieron a un colegio de monjas y allí, con ellas, hice mi Primera Comunión.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Con una madre que cree en Dios pero no en la Iglesia como institución terrenal y un padre que se me declaró en alguna ocasión como agnóstico convencido a la par de ateo militante, por la gracia de Dios; hay que entender que mis días como ferviente católica estaban más que contados. Y así fue.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Con la adolescencia llegaron las dudas y las críticas a la débil fe que me heredaron mis padres y fue, en esos días, cuando inició mi búsqueda espiritual.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Del catolicismo, di un brinco hacia el judaísmo y de ahí, me seguí buscando las fuentes en donde abrevaba la espiritualidad humana.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El judaísmo, me llevó a las márgenes del paganismo ancestral y ahí me di cuenta que alcanzaba a reconocer las débiles voces del  atávico eco neolítico y supe entonces que mi búsqueda había finalmente concluido.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Supe que me sentía más a gusto cobijada por la sombra generosa de la Gran Madre que siendo juzgada por esa divinidad patriarcal que me descalifica por el solo hecho de ser mujer.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Supe que no tenía porque renunciar a esa dualidad contradictoria que está enraizada en mi interior y que, de alguna manera, me define como ser humano.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Supe que, finalmente, no tenía porque casarme con ninguna iglesia dogmática cuando me sentía tan a gusto siendo Hija de la Naturaleza y aceptando sus leyes y sus ciclos. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Me acerqué al muy ecléctico y contemporáneo camino de la Wicca y me sentí en perfecta compatibilidad con esa nueva tradición neopagana surgida en el siglo XX. Ahora estoy viendo como reconocerme en ese camino y como transitarlo con orgullo para lograr, al fin, hacer que trascienda mi propia naturaleza al utilizarlo como herramienta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Demasiadas cosas de golpe, ¿verdad lector mío? En realidad, es una sola: mi deseo de lograr darle un sentido trascendente a mi propia existencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y yo, mientras estaba en ese curso, volví a sentir que podía lograrlo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero, eso no fue el único acto significante del día de hoy.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Después del curso me fui con mi amiga Araceli a comer y a pasear por Plaza Universidad, ese demorado encuentro me llevó de nuevo a expresar mis actuales temores acerca del nuevo tránsito que me encuentro iniciando. Volví a expresar que tres son las etapas de la mujer claramente marcadas y definidas: la de la niña, la de la mujer y la de la anciana, con sus dos tránsitos claramente definidos: el tránsito de la pubertad y el tránsito del climaterio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Yo estoy por abordar este último tránsito que me despojará de todo lo que me regaló el tránsito de la pubertad para hacerme entrar en la última etapa de mi vida, una etapa que puede ser tan maravillosa como las dos anteriores si soy capaz de reconocer, con plena sabiduría, en que consisten mis nuevas limitaciones y mis nuevas y absolutas ventajas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No todo lo que llega con la edad es malo y eso es algo que necesito estar en plena conciencia de ello. Tal vez las fuerzas físicas tiendan a abandonarnos; pero, mientras continuemos nuestro camino con lucidez y seamos capaces aun de aprender de la vida, creo que la vejez no tiene por que ser una época oscura para el ser humano. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Al contrario, llegar a viejo puede ser una verdadera bendición.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y bueno, por hoy, ha sido todo lector mío.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Solo me queda por recordarte que, si te gustó el contenido de la página de hoy, no olvides dejar un comentario al calce que siempre será bienvenido.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-6537371316850603421?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/6537371316850603421/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=6537371316850603421' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6537371316850603421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6537371316850603421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/10/pagina-quince-un-sabado-como-cualquier.html' title='Página quince: Un sábado como cualquier otro sábado'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Ssg46L3ofUI/AAAAAAAAAH4/sSlOSzJUb_c/s72-c/Tiempo+de+H%C3%A9cate.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-1176296564933802314</id><published>2009-09-21T01:44:00.010-05:00</published><updated>2009-10-03T23:13:23.318-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reflexiones íntimas'/><title type='text'>Página catorce: Reflexiones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Srcjs4hDfYI/AAAAAAAAAGo/vG8hc7658YA/s1600-h/afoolslove-Karen+Hollingsworth.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 225px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Srcjs4hDfYI/AAAAAAAAAGo/vG8hc7658YA/s320/afoolslove-Karen+Hollingsworth.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5383811133536959874" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Mi muy querido Lector:&lt;/span&gt;   &lt;div  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;

&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;De nuevo estoy frente a tus ojos para poner a tu consideración esta página cuya finalidad fundamental es la de desahogar en ella mis inquietudes más personales.  Sé indulgente con su planetamiento, te lo ruego y empieza a leer con calma para que después puedas verter tus comentarios, si la lectura así te lo provoca.&lt;/span&gt;

&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:100%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link style="font-family: times new roman;" rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Son más allá de las 12: 30 de la noche y sigo despierta.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A pesar de que mañana trabajo, sigo despierta y con unas ganas locas de publicar alguna cosilla mía en la red. ¿Qué es lo que tengo que decir? Mucho y nada, al mismo tiempo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sensaciones incomprensibles que me regresan a una época de mi vida en donde el sueño sobrepasaba a la realidad y vivía en ese mundo ideal de mi cabeza en donde todo era posible.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Será que esta menopausia anunciada me regresa a mi adolescencia y vuelvo a sentir lo que, en realidad, nunca he dejado de sentir, a pesar de las depresiones y las euforias cíclicas que ha habido en mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A veces me olvido que ya voy para los cincuenta y sigo viéndome, interiormente, como aquella muchacha que deseaba cambiar el mundo con sus ideas que nada tenían que ver con la realidad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sigo enamorada de lo imposible y sigo tratando de justificar mi existencia en medio del día a día monótono y rutinario. Siempre quise ser importante, especial, conocer a la gente que hace la Historia –si, así, con mayúsculas- y convertirme en una de esas personas cuyo nombre se lee en los libros cuando buscas que sucedió en un momento histórico determinado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, en términos de protagonismo y fama, mi tiempo ya paso.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Difícilmente se vuelve uno importante después de cumplir medio siglo de existencia; sobre todo, cuando jamás “pintó” para ser nadie.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se supone que, a mi edad, yo ya debía de haber superado todo esto y vivir conformada con mi suerte, mi momento y mi vida; pero, en el fondo, muy en el fondo, aun me rebelo a que sea así.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me he cansado de decirlo: la vida me ha dado lo que no le pedí, mientras que aquello que siempre deseé, está relegado a la calidad de “sueños imposibles”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No formé mi familia y, finalmente, mi vocación profesional no fue más que una ilusión que nunca pudo concretarse.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mis sueños se enranciaron y ya no me sirven tal y como están; sin embargo, me resisto a deshacerme de ellos porque forman parte de lo que soy hoy como ser humano.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lo peor del caso, aquí, es que no tengo nuevos sueños que se vislumbren como metas reales proyectadas hacia el futuro –un futuro que, por otro lado, se me hace mucho menos halagüeño de lo que se me hacía cuando fui adolescente-.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hoy tengo más vida a mis espaldas de la que puedo tener frente a mí en términos de mañana.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ya pase por el ecuador de mi existencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No sé cuando pasó eso, pero sé que ya fue. Trató de ser optimista y me digo que no tengo porque entristecerme por lo inevitable.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ya fui joven y solo me queda adaptarme a mis nuevas circunstancias, ciertamente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Volvería vivir todo igual tal y como lo viví?... No sé.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si supiera acerca de mi suerte previamente, quizá me aventuraría a tomar otras decisiones.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si no lo supiera, creo que si volvería a vivir mi vida tal cual sin cambiar nada. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No estoy arrepentida de no haber sido “noviera”, por ejemplo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A estas alturas del partido, sigo considerando a la pareja como algo muy serio y sigo pensando que, para formar una familia bien constituida, firme y sólida, no se necesita experimentar la variedad, solo escoger bien y, por supuesto, saber escoger.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Uno de mis sueños fue el de tener mi familia, si; pero, no se trataba de hacerla al aventón para que te saliera “eso” que siempre desee evitar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;También desee encontrar o tropezarme con el hombre de mi vida, lo sé; pero escogí mal y no fui correspondida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No, no estoy arrepentida de haber llegado hasta aquí como lo he hecho, solo me hubiera gustado escoger bien y poder vivir el amor como siempre desee.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quise una carrera que se me negó, aunque al principio parecía que se me iba dar sin problemas, ni obstáculos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Creo que fui muy optimista al pensarlo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Uno propone y la vida dispone sin que podamos hacer nada para variar el resultado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Bueno, sí, podemos aceptar lo que se nos da y vivir contento con ello aunque no sea exactamente lo que pedimos o lo que quisimos para nosotros en realidad. Esta es una lección que aun tengo que aprender y que me está costando horrores porque, para mí, todo el mundo tiene lo que quiere o lo que desea, aunque reconozco que esa no es una verdad rotunda, ni exacta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Por qué estoy escribiendo, una vez más, lo que me causa tanto dolor sobre lo que pudo ser y no fue en mi vida? Porque no deja de ser un intento, después de todo, de tratar de controlar mi desasosiego por esa falta de tiempo que no deja de ser una realidad para mí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es cierto que me he dedicado más a dolerme por lo que no tiene remedio, que a buscarle una solución a todo eso que inmoviliza mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Como bien me lo ha dicho cantidad de gente a lo largo de mi vida: “Perfecto, ya detectaste el problema.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ahora, ¿cómo lo solucionarás?”… Tengo ganas de que, en efecto, pueda hallar la solución que ansío a mi disgusto por no haber concretado ese mapa de vida que diseñé para mí en mi adolescencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tengo ganas de que lo que yo me prometí a mi misma que sería, de la manera en como yo lo vislumbre, no me siga pesando como una losa en mi ánimo diciéndome que mi vida no tuvo sentido sencillamente porque lo que yo soñé y desee para mí, ya no fue.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tengo ganas de demostrarme a mi misma que lo que me queda de vida, mucho o poco, es tan valioso como lo fue en su momento esos planes y proyecto que impulsaron mi existencia en el pasado, aun sin llegar a cumplirse.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Siempre me he dicho, desde que soy niña, que mientras hay vida hay esperanza y que lo que quedó sin realizarse hoy, puede realizarse mañana, o al día siguiente, si realmente tienes ganas de que se cumpla.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Siempre he tratado de hacer las cosas como deben de ser, siguiendo las reglas, cumpliendo con lo que se debe de cumplir para no equivocarme.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hoy sé que nadie que se precie de ser humano puede decir que no metió las patas, aunque sea una vez en su vida, y que tuvo que pagar el precio correspondiente de semejante aprendizaje.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hoy asumo que no quise aprender de la manera fácil y que eso también llevó implícito un precio que es el que me causa toda esta sensación de pérdida y dolor.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No se trata de no pensar, de no razonar frente a la experiencia, de lanzarse con los ojos vendados para ver que es lo que sale, bueno o&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;malo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No tengo el gen del riesgo y no me gusta la sensación de inseguridad que me provoca el vivir así.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Siempre quise saber, más allá de los límites permitidos, que podía pasar si hacía tal o cual cosa, para poder decidir mejor y evitar así experiencias innecesarias.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nunca me gustó dar paso sin “huarache” y, contra todo pronóstico, me gustó siempre tener el control de mis propias circunstancias.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ahora sé que no siempre se puede actuar así y que, aun cuando nos resistimos a tomar ciertas decisiones, la vida nos empuja a tomarlas sin que podamos pensarlo demasiado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A veces la jugada sale a pedir de boca pero, en otras ocasiones, terminamos llorando nuestro inevitable error.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-1176296564933802314?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/1176296564933802314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=1176296564933802314' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1176296564933802314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1176296564933802314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/09/pagina-catorce-reflexiones.html' title='Página catorce: Reflexiones'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Srcjs4hDfYI/AAAAAAAAAGo/vG8hc7658YA/s72-c/afoolslove-Karen+Hollingsworth.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-501530688129685789</id><published>2009-08-03T02:41:00.008-05:00</published><updated>2009-08-03T03:15:39.509-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónica crítica'/><title type='text'>Página trece: Un poco de literatura inglesa</title><content type='html'>&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SnaWNpHcfcI/AAAAAAAAAGY/m3zShkBjd_8/s1600-h/libros271imagen1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 213px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SnaWNpHcfcI/AAAAAAAAAGY/m3zShkBjd_8/s320/libros271imagen1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365641167178071490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal  {mso-style-parent:"";  margin:0cm;  margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:12.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1  {size:595.3pt 841.9pt;  margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;  mso-header-margin:35.4pt;  mso-footer-margin:35.4pt;  mso-paper-source:0;} div.Section1  {page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:times new roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mi muy querido y extrañado lector:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con un pie en el estribo y con los nervios naturales que me asaltan previos a cualquier viaje, pongo a tu disposición este texto que espero sea de tu agrado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Inspiración, no hay mucha, por desgracia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sucesos en los que inspirarse para contarte algo que llame tu atención… Lo intentaré.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hubiera querido hablarte un poco sobre Tamara de Lempicka; pero, ya lo hice en otros espacios cibernéticos en donde suelo volcar también mis pareceres.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Esos dos espacios, cuyos nombres puedes leer en el margen izquierdo de esta página, son el que titulo de manera muy personal con mi propio nombre: Carmen López y Martí; y, con dos palabras comunes: El Laberinto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si estás interesado en saber que pueden decir acerca de la exposición de Tamara de Lempicka y de la película de “Enemigos Públicos”, introdúcete a través de los enlaces. Aquí, y al respecto de todo ello, solo me queda por añadir que Tamara de Lempicka tuvo un “plus” inesperado: saber que a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mi entrañable amiga, Rosario T. Palacios –la talentosa anfitriona de “Cuaderno de Costura”-, también le gusta esa pintora tan cercana al diseño.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Creo que, a partir del momento en que lo supe, la de Lempicka creció aun más en mi estima.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hay quien se esfuerza por demostrar que nada de lo que nos sucede en nuestra vida es por casualidad, que lo que llamamos Destino existe de alguna manera y que, por supuesto, también existen esos famosos 6 grados de separación con respecto a quienes conocemos a lo largo de nuestra vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y sí, este tipo de detalles me vuelven a demostrar que conozco exactamente a quienes siempre debí de conocer y que me relaciono con aquellos que tienen algo que aportar a mi existencia –y yo a la suya, por supuesto-.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero, no seguiré por el recto camino de la Filosofía porque, en realidad, me gustaría platicarte hoy de un par de lecturas y, tal vez, de la última película que ví en el cine.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Todo tiene que ver conmigo, definitivamente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Empezaré con la señorita Austen, Jane Austen, y su obra “Sensatez y sentimientos”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Que me disculpen todos aquellos que idolatran la novela sentimental de la muy convencional señorita Austen –y espero que tú, mi paciente lector, seas indulgente con mi crítica-; pero, si exceptúo algunos momentos puntuales del texto en donde si pude percibir la ironía tan británica de su autora, el resto me resultó denso y, hasta podría decir que aburrido, si no me expusiera a herir algunas susceptibilidades.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sí, mi querido lector, Jane Austen me aburrió tanto como el propio profesor Tolkien -una vez dejó a Bilbo Baggins en la Comarca y antes de que el singular Faramir se volviera un héroe en el último libro de su mamotétrico “Señor de los Anillos”-.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Creo que a partir de este momento, Jane Austen y John Ronald Ruel Tolkien, quedarán hermanados por la desafortunada experiencia de mi lectura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No quiero que pienses que son malas plumas pues, de ser así, no gozarían del gusto de los lectores contemporáneos. Además, como tampoco soy una experta en literatura británica, mi crítica no es precisamente la mejor documentada.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Más bien, mi crítica se desarrolla a partir de mi propia experiencia como lectora, absolutamente hispano parlante, que no le queda más remedio que echar mano de los “traidores” traductores que me simplifican recorrer el tortuoso camino de la lengua original.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pues sí, primero leí a la señorita Austen y, acabando el volumen de “Sensatez y sentimientos”, pasé a empaparme de la biografía del ya mencionado JRR Tolkien.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es maravilloso constatar la vigencia del famoso conservadurismo inglés recorriendo los siglos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La señorita Austen es un producto de la educación británica del siglo XVIII.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una educación que no le pudo brindar a la famosa Jane Austen más que un poco de conocimiento y muchas restricciones a causa de su sexo y de su condición económica. La señorita Austen leyó lo que la bien provista y selecta biblioteca de su padre, el reverendo Austen, puso a su alcance, y gozó de una educación poco convencional entre sus hermanos varones y los pupilos de su padre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;pronto se doblegó ante la experiencia de ser mujer en un mundo de hombres y terminó cediendo a lo que se esperaba de ella. Nació, creció y murió en un entorno rural cargado de normas, reglas y expectativas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Algo que me cansó sobremanera en la lectura de su novela, fue la constante referencia al dinero y a la intolerancia social causada por una mala decisión en ese sentido.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Aunque admito que la lectura de su obra&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;me enseñó más acerca de las costumbres británicas del momento, que cualquier libro erudito de sociología o historia. Respecto a Tolkien, quien nació antes de que la señorita Austen cumpliera un siglo de muerta –y cuando su crecida fama aun no alcanzaba las cotas que alcanzaría después a lo largo del siglo XX-, es tan convencional como la propia hija del reverendo Austen, a pesar de haberse desarrollado su historia más de cien años después.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nacido en Sudáfrica, su vida comienza en medio de un exotismo que estaría presente a lo largo de su vida para siempre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nada le fue ahorrado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El no tener casi recuerdos de su padre, quien murió cuando el era apenas un niño.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El perder a su madre al inicio de su adolescencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Los rigores de la tutela de un cura católico, gran amigo de su madre, quien se impuso sobre sus deseos hasta que fue mayor de edad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El perder a sus amigos en la Primera Guerra Mundial… Si, se casó con la primera mujer que llegó a conocer y formó con ella una familia que, junto a su inclasificable obra, le dio sentido a su vida. Fue un profesor convencional dentro de un Oxford convencional.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un hombre de clubes de hombres en donde se hablaba de temas absolutamente intelectuales.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un hombre que hizo de las lenguas propias su vehículo para poder comunicar ese extravagante mundo interior que lo rebasaba. Nada que ver con lo que al fin su imaginación fue capaz de provocar en ese público joven que absorvió su obra como si fuera esa mitología que él se esforzó por crear como una realidad palpable.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Seguir, paso a paso, las vicisitudes de su vida fue algo enriquecedor para mí ya que, como acostumbro, me identifiqué con su proceso creativo y con sus limitaciones como creador.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su biógrafo, Humphey Carpenter, en un tono ameno, me acercó a un Tolkien en quien reconocí mis propias ansias de dejar un legado creativo para trascender y, sobre todo,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;las serias dificultades de carácter que nos limitan.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Adoro llegar a este punto como lectora, no lo niego; pero, también me desespera ver que el tiempo pasa y yo no logro conseguir lo que otros si hicieron.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me siento, curiosamente, más identificada con el profesor Tolkien que con la señorita Austen, aunque la lectura de las obras de ambos tengan sobre mi un efecto somnífero similar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, algo te prometí comentar sobre la última película que vi y que fue la de “Harry Potter y el misterio del príncipe”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Como película de entretenimiento, cumple su finalidad: me entretuve con sus imágenes y me divertí con su trama recompuesta inspirada en el tomo sexto de la saga de JR Rowling, otra autora inglesa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No tenía grandes expectativas así que, disfruté la película.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Todos aquellos que vayan buscando algo en específico motivado por la devoción que le tienen a la saga de Rowling, evítenla ya que no me cabe la menor duda de que saldrán del cine decepcionados.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero, los que quieran ir al cine a ver una película más sin ningún otro objetivo, pueden incluso llegar a disfrutarla.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Yo lo hice y no me costó mucho lograrlo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Adaptar en lenguaje cinematográfico a Rowling después del tercer libro, no es una tarea fácil ya que, desde el cuarto libro de la saga, Rowling empieza a complicar cada vez más la trama de una manera poco esclarecedora ya que se engolosina con los detalles de las subtramas sin aportar al esquema narrativo nada auténticamente sustancial. Por eso agradecí que la película casi narrara una historia diferente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por desgracia, las “complejidades” de Rowling, dificultan cualquier intento decente de adaptar su obra para una narración cinematográfica.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lo he dicho hasta la saciedad y vuelvo a repetirlo en estas líneas: para mí, la mejor adaptación de un libro de Rowling, ha sido, hasta hoy, la que dirigió Alfonso Cuarón ya que le imprimió a su película una serie de valores, meramente cinematográficos, que no se han vuelto a ver en ninguna otra adaptación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por hoy, eso ha sido todo mi inapreciable lector.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, para que puedas demandármela en un futuro, quedo comprometida con una próxima entrega. &lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-501530688129685789?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/501530688129685789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=501530688129685789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/501530688129685789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/501530688129685789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/08/un-poco-de-literatura-inglesa.html' title='Página trece: Un poco de literatura inglesa'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SnaWNpHcfcI/AAAAAAAAAGY/m3zShkBjd_8/s72-c/libros271imagen1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-6904107891680361772</id><published>2009-06-24T23:11:00.003-05:00</published><updated>2009-06-24T23:27:00.424-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Afectos'/><title type='text'>Página doce: Matilde Barroso Calero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SkL7r43UntI/AAAAAAAAAE0/TxnOaE_554s/s1600-h/Foto+de+la+boda+de+Matilde+y+Luis.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SkL7r43UntI/AAAAAAAAAE0/TxnOaE_554s/s320/Foto+de+la+boda+de+Matilde+y+Luis.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351116038686940882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 10"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CUsuario%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"Bookman Old Style"; 	panose-1:2 5 6 4 5 5 5 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 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 &lt;/span&gt;Todo lo que puede constreñirse en las apretadas horas que pueblan los más de dos meses en los que no has sabido nada de mí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En realidad, no he escrito en las albas páginas de mi álbum, porque no encontraba el tema idóneo con el cual motivar tu lectura ya que, desde que inicié esta aventura cibernética, tenía el claro propósito de no caer en el lugar común de la anécdota anodina.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por el contrario, deseaba hacer de este espacio una prolongación de mi mundo interior.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Creo que es ardua la tarea cuando uno es excesivamente puntilloso y nada parece ser digno para que tus ávidas pupilas lo recorran.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, estoy dispuesta a romper ahora mismo con ese cerco de pudor literario, para hablarte de alguien muy importante para mí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Alguien que me abandonó hace exactamente 22 años, no porque así lo quisiera, sino porque ya no tenía más tiempo para compartir conmigo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quiero hablarte de mi abuela paterna llamada Matilde Barroso Calero.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Esta fue la mujer que estuvo presente en los primeros 26 años de vida de una manera constante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue la mujer que me llevó a la pila bautismal, precisamente un 24 de junio, para que se me impusiera el nombre de Carmen.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La mujer a la que yo asediaba con mil y una pregunta acerca de un mundo que yo no conocí, pero ella sí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La mujer que me heredó sus sueños.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-MX"&gt;Ella nació un 14 de marzo de 1912 y fue la mayor de 5 hermanos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A la edad de 8 años, su vida se cimbró hasta sus cimientos cuando se quedó sin padre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ella tuvo que empezar a trabajar a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;los 14 años y conoció a mi abuelo, su marido, en un baile de pueblo en donde él tocaba el saxofón. Le tocó vivir los horrores de una guerra y el exilio en Francia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tuvo que vivir también la pérdida de una hija a la que lloró hasta el último día de su existencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quedó viuda a la edad de 35 años con la responsabilidad de mi padre a sus espaldas y, finalmente, se convirtió en abuela a la edad de 49 años.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Acabo de resumir su vida en unos cuantos renglones y, como todas las vidas, ni fue tan simple, ni tan fugaz.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ahora que yo tengo ya 48, entiendo mejor lo que, cuando era adolescente, me era imposible entender de mi abuela.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sus miedos, su orgullo, sus desplantes.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ahora lo entiendo mejor, lo que no significa que “entender” se convierta en sinónimo de “aceptar”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Entiendo, por ejemplo, sus nostalgias y sus sensibilidades.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Entiendo mejor sus resistencias y sus gustos. Empiezo a entender lo que antes me costaba y aun me causaba vergüenza, una vergüenza ajena de la que hoy parezco haberme liberado casi por completo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-MX"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-MX"&gt;Para mí, mi abuela fue el modelo a seguir durante muchos años, hasta que me di cuenta que no todo lo de ella me gustaba. No, yo no quería repetir sus egoísmos y empecinamientos; pero, si me gustaba esa aura de dignidad señorial que la caracterizaba.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sus miedos me resultaban ridículos y la criticaba con dureza; pero hoy, la entiendo mejor que entonces y, aunque siga sin compartir muchas de sus actitudes, ya no la puedo juzgar sin juzgarme a&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mi misma.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me hubiera gustado mucho conocerla de niña cuando aun vivía su padre, mi bisabuelo Sebastián.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;O conocerla cuando se hizo novia de mi abuelo Luis. ¿Quién era ella entonces?, ¿qué soñaba hacer con su vida?, ¿dónde se veía en el futuro?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Era muy soñadora y se distraía con cualquier cosa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Con un organillero que llevara un mono en sus hombros, por ejemplo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y también era infinitamente curiosa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su carácter era fuerte y sus determinaciones tajantes.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su orgullo rozaba la frontera de la soberbia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Le seducía el mundo de las candilejas y disfrutaba mucho socializar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quizá no fue la mejor madre del mundo, me es imposible negarlo; pero, para mí, fue una buena abuela.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Claro que quizá eso no tiene chiste cuando tú eres la nieta favorita.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Yo era acaso la retribución de una perdida para ella?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nunca lo sabré, aunque puedo suponer que sí, que yo llegué a su vida para retomar la vida trunca de mi tía Manuela.&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Lo único que se a ciencia cierta, es que ella me quiso y me quiso mucho. Que yo llegué a ser su debilidad, después del recuerdo de su padre y su marido; después del cariño que profesaba a su hijo, mi padre; después de ese recuerdo borroso en el que se convirtió mi tía Manuela y que yo le ayudé a rehacer.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si, después de todo eso, yo era su debilidad y me consta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES-MX"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ahora, me parece increíble que ya hayan transcurrido 22 años de ausencia por su parte y que a mi me siga pareciendo que fue ayer cuando se despidió de mi cuando se la llevaban al Hospital Español de la Ciudad de México.  Me parece que fue ayer y, sin embargo, ya transcurrieron 22 años.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-6904107891680361772?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/6904107891680361772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=6904107891680361772' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6904107891680361772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6904107891680361772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/06/pagina-doce-matilde-barroso-calero.html' title='Página doce: Matilde Barroso Calero'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SkL7r43UntI/AAAAAAAAAE0/TxnOaE_554s/s72-c/Foto+de+la+boda+de+Matilde+y+Luis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-6270960569183432256</id><published>2009-04-01T01:21:00.011-06:00</published><updated>2009-04-02T18:09:35.759-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galería de retratos'/><title type='text'>Página once: Aforismos imperiales</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SdMZje5BQfI/AAAAAAAAAEs/0y6iUuc9axM/s1600-h/Maximilianyoung.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319623682233025010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 258px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SdMZje5BQfI/AAAAAAAAAEs/0y6iUuc9axM/s320/Maximilianyoung.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mi muy querido y paciente lector:&lt;/span&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;
&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Inauguro esta página alba con una pregunta: ¿sabes lo que es un aforismo? Supongo que “a grosso modo” si, como yo. Pero ¿sabías que un aforismo es algo más que una máxima? Qué, ¿más allá del simple apotegma se trata de un dicho breve y sentencioso? Esta pues, por su brevedad, a la altura de un refrán o un proverbio, pero sin esa naturaleza democráticamente popular que lo hace pura sabiduría doméstica. Si, hoy quiero hablarte del último libro que leí ayer mismo, apenas utilizando unas horas para cubrir la totalidad de sus 128 páginas. ¿El autor? Ferdinand Maximilian Josef von Habsburg –Lotheringen. Si, Ferdinand Max. Ese Ferdinand Max para que no quede ninguna duda.&lt;/span&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;
&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Sabías que los publicó hacia 1862 como colofón de un libro de memorias, de contenido heterogéneo, sobre sus viajes a bordo de la fragata Novara? Si, lector mío, voy a serte sincera: moriría por tener uno de esos ejemplares reeditados en donde Max -¡mi Max!- redacta en primera persona los avatares y vicisitudes de esos felices días en la marina austriaca. Pero, como siempre, me desvío del tema y, el día de hoy, el tema de esta página de mi álbum, son sus aforismos concebidos durante 11 años de su vida, entre los 19 y los 30, antes de sucumbir frente al mortal espejismo de México. Escogeré unas cuantas máximas mínimas de este príncipe que prefería la soledad para pensar y que consideraba a la mujer como un adorno en la vida del hombre. Y espero escogerlas bien para que puedas aquilatar toda la dimensión de su educación decimonónica y de su extraordinario convencionalismo secular. Bien dice un proverbio árabe que el hombre es más hijo de su tiempo que de sus padres, poniendo así al influjo del entorno social, y por ende a la educación, sobre la genética y creo que, en este caso, Ferdinand Max fue, precisamente un buen ejemplo para demostrar esta contundente afirmación. O ¿qué otra cosa se podría pensar de un hombre que es capaz de decir: “Existe una gran analogía entre una mujer hermosa y un niño; nos gusta hacerlos impacientar y jugar con ambos? Así como: “El pueblo en masa no tiene inteligencia pero si instinto, y este instinto siempre es justo. Los gobernantes que saben dirigirlo hacia un desarrollo gradual y libre, cosechan la paz y la prosperidad”. &lt;/span&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;
&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Por otro lado, me llama poderosamente la atención el uso que hace del concepto “instinto” aplicado a la política. El consideraba que un buen gobernante debía de usar su instinto aplicándolo con sensibilidad a las necesidades del pueblo. Si, no te calles, lector mío, era un idealista que no entendía bien los intríngulis del poder. Un idealista romántico que estaba convencido que la buena voluntad era el primer paso para lograr el éxito de cualquier gestión política. Y para muestra, este botón: “Dos cosas son necesarias en el hombre de Estado: el instinto y el tacto. Aquel para discernir; éste para ejecutar. Saber gobernar es un talento innato que no se adquiere y al que, como las aptitudes naturales, lo más que se puede hacer es pulirlo”. Me pregunto si este pensamiento fue la causa de su rotundo fracaso en la empresa mexicana. ¿El tenía ese instinto del que habla?, ¿tenía ese tacto? Su instinto apenas pudo desarrollarse cegado por el convencimiento de que su cuna y su educación eran suficientes para poder gobernar, sin darse cuenta que, aparte de esas dudosas prendas, un gobernante debe tener inteligencia, firmeza de carácter y el suficiente carisma como para hacerse perdonar cualquier mala decisión política. No, Max no había venido a este mundo a gobernar a los otros; había venido a descubrirse a si mismo y a hacer evidente la naturaleza torpe de su propio siglo –no en balde declaró: “Nosotros vivimos en el siglo de la mentira coronada”-. Y aun así, la covencionalidad decimonónica, lo tenía perfectamente asido: “Los hábitos son unos puentes que permiten al tiempo marchar con rapidez y sin sacudimientos” o “Hasta los treinta se vive para el amor; de los treinta a los cuarenta para la ambición; de los cincuenta en adelante para el estómago y los recuerdos”. U otras, absolutamente fulminantes en su contenido moral: “El ateísmo es inconciliable con la verdadera fuerza moral”. Otra de sus obsesiones era la debilidad; debilidad que engendra desprecio en lo otro y aun en él mismo. El gobernante no se puede dar el lujo de ser débil y timorato; ¡pobre Max!, ese fue su “sanbenito” cuando fue emperador de México y esa es la imagen con la que ha pasado a la Historia de ese país, a pesar de sus esfuerzos por hacer las cosas bien. En realidad fue un hombre que no supo controlar sus defectos que a la larga fueron más notorios que sus muchas virtudes. No supo controlar su indolencia y su pereza, tampoco supo controlar su indecisión. Era carismático con sus amigos y abúlico con sus enemigos. Sabía enfrentarse a la adversidad con una dignidad que asombraba; pero, era incapaz de resolver cualquier problema que le exigiera un mínimo de esfuerzo. Lloraba cuando la emoción llegaba a rebasarlo y era mordaz con su lengua cuando se sentía incómodo con sus circunstancias. Sabía adular y así como adulaba, se mostraba iriente aun con sus seres más queridos. No, no era el mejor de los hombres pero tampoco el peor. Fue capaz de morir con dignidad cuando llegó su momento, por ejemplo. En efecto, no fue el mejor gobernante que tuvo México; pero, tampoco fue el peor. Bien es cierto que se engañaba a si mismo pensando que podría ser lo que el consideraba era su deber dinástico, cuando en realidad sus circunstancias lo orillaban a ser el eterno antagonista del poder.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-6270960569183432256?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/6270960569183432256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=6270960569183432256' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6270960569183432256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6270960569183432256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/04/pagina-once-aforismos-imperiales.html' title='Página once: Aforismos imperiales'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SdMZje5BQfI/AAAAAAAAAEs/0y6iUuc9axM/s72-c/Maximilianyoung.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-1176523009981111378</id><published>2009-03-12T23:39:00.004-06:00</published><updated>2009-04-01T01:34:04.398-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Series y sueños'/><title type='text'>Página diez: Eaton Place</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sbny1IrKztI/AAAAAAAAADk/1f957bMq7XI/s1600-h/Eaton+Place+Fachada+Buena+enlace+3.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sbny1IrKztI/AAAAAAAAADk/1f957bMq7XI/s320/Eaton+Place+Fachada+Buena+enlace+3.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312544230135746258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mi muy querido lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hoy vengo a contarte que, en mi entrañable Sociedad Augusta, acicatearon de nuevo a mi nostalgia escribiendo sobre una serie inglesa que tuve la dicha de ver y disfrutar en una par de ocasiones a caballo entre dos décadas, la de los setentas y la de los ochenta, mientras mi vida transitaba fugazmente de una país a otro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;“Upstair, downstair” o, como yo la conocí: “Los de arriba y los de abajo” llenó muchas horas de ensueño adolescente en aquellos lejanos días.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lady Marjorie Bellamy, su esposo y su familia; así como el simpar señor Hudson, la señora Bridges, Rose y el resto del servicio de la casa ubicada en Eaton Place 165, fueron mis maestros a la hora de instruirme sobre los usos y costumbres domésticas de la Inglaterra post-victoriana.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tan vivo permanece en mí el recuerdo de esos capítulos, que hoy por hoy, cuando tuve que crearme un domicilio para jugar en el rol de Augusta, no dudé en utilizar la misma casa de Eaton Place en donde se grabaron los exteriores de la residencia de los Bellamy.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Era algo que no podía dejar de hacer en homenaje a todas esas horas de atención que pasé frente a la pantalla de la televisión de mi casa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Horas de ver pasar ante mí escenas de la vida doméstica de una Inglaterra que ya no existía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La historia de la familia Bellamy se ubica entre los primeros años del reinado de Eduardo VII, heredero decadente de la monolítica gloria de la sociedad victoriana, y los primeros años de la década de 1930 bajo el reinado de Jorge VI, padre de la actual monarca inglesa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La familia Bellamy nos introduce pues en los intríngulis de una sociedad de tránsito, una sociedad que venía de los rígidos estándares morales victorianos que se fueron relajando, poco a poco, ante los reveses sufridos por una sociedad en franca transformación social.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La familia Bellamy y su servicio inicia la serie como una familia modelo de la alta burguesía con aspiraciones político-aristocráticas muy definidas para pasar a convertirse en el espejo de su momento histórico en donde la rigidez victoriana tiene que ceder el paso a las nuevas generaciones hambrientas de un nuevo “estatus quo” mucho más equitativo y democrático.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Presenciar el cambio tan bien narrado y sostenido por unas actuaciones de primer nivel, hace de esta serie una de las mejores que haya producido la BBC en aquellos días repletos de éxitos televisivos. Para mí, estimado lector, la familia Bellamy es tan poderosa, como representante de ese tránsito histórico que te comento, como lo fue después la familia Julio-Claudia en la multipremiada serie de “Yo, Claudio”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La BBC y sus series históricas y literarias, se convirtieron para mí en punto de referencia obligado para entender al mundo anglosajón y, en concreto, a la idiosincracia inglesa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ahora, muchos años después, cuando me encuentro a las puertas de una nueva etapa de mi vida, regresa a mi la emoción de aquellas tardes y noches en las que gocé de esa historia simpar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y regresa a través de los comentarios de mis amigas de Augusta que están descubriendo a este clásico de la BBC bajo circunstancias completamente diferentes a las que yo viví en mi momento.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Recuerdo la emoción que me producía tener que esperar a ver el capítulo semanal; o después, verlos de corrido, día tras día, a la misma hora.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Recuerdo como me embobaba frente a la pantalla tratando de absorber cuanta información pudiera proporcionarme el capítulo correspondiente acerca de la vida doméstica de la Inglaterra de principios del siglo XX.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y aprendí, ¡vaya si aprendí!, capítulo tras capítulo, sobre el entorno social, sobre las relaciones entre los de arriba y los de abajo, sobre los intríngulis de una casa rica que, finalmente, si la despojábamos del hálito victoriano que la inundaba, no dejaba de parecerse&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a cualquier otra casa rica en cualquier parte de Europa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Así es, estimado lector.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;“Upstair, downstair”, no solo atrapó mi imaginación adolescente, sino que la instruyó acerca de un momento histórico que me seducía entonces y que gestó la semilla que hoy germina en Augusta.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si, Eaton Place es hoy el hogar de mi personaje y, como en la serie, me esfuerzo por integrar a su historia, los intríngulis de las rígidas relaciones sociales entre amos y criados.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Claro está que mi doña Carmen no es una Lady inglesa; al contrario, ella misma procede de una clase social trabajadora con aspiraciones a ser pequeño burguesa, en un país en donde las relaciones sociales eran mucho menos rígidas y, por ende, mucho más democráticas que en la Inglaterra victoriana.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por eso ella no actúa como los Bellamy de la serie y, a la hora de tratar a sus criados, lo hace con una cercanía escandalosa para su entorno social.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mi doña Carmen anda ahora viviendo la vida que se atrevió a soñar sin esperar realmente que pudiera hacerse realidad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una vida que tiene sus bemoles, por supuesto, y que no resultó tan perfecta como ella esperaba, es verdad; pero que la compenso con sorpresas absolutamente insospechadas que supo aquilatar para poder ser feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Como bien puedes leer, mi querido lector, el Eaton Place de ayer sobrevive en el Eaton Place de hoy como vínculo entre lo que fue y lo que es, entre la adolescente que soñaba ser algún día como Lady Marjorie, distinguida y elegante, y la mujer madura que vuelve sus ojos con nostalgia a aquellos sueños concretados hoy en el rol de Augusta.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-1176523009981111378?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/1176523009981111378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=1176523009981111378' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1176523009981111378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/1176523009981111378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/03/eaton-place.html' title='Página diez: Eaton Place'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sbny1IrKztI/AAAAAAAAADk/1f957bMq7XI/s72-c/Eaton+Place+Fachada+Buena+enlace+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-2792937343524578653</id><published>2009-03-05T02:07:00.004-06:00</published><updated>2009-03-12T23:53:15.356-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página nueve: Una estampa en el Munal</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sa-VVrpLLQI/AAAAAAAAADc/OViJl7VGmkU/s1600-h/munal+escaleras.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 234px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sa-VVrpLLQI/AAAAAAAAADc/OViJl7VGmkU/s320/munal+escaleras.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5309626685418319106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mi muy querido y apreciado lector:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En esta ocasión, regreso a mi álbum contrita y apenada por mi larga ausencia. Por este silencio pertinaz que confieso involuntario; de alguna manera, claro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sé que me preguntarás: ¿acaso no había nada que decir en estos tres largos meses? ¿Acontecimientos, por mínimos que estos hubieran sido, dignos de registrarse en las hojas de este álbum cibernético?...&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y los hubo, ¡claro que los hubo!; aunque, si he de serte sincera, no consideré a ninguno de ellos, digno de suceder a lo que escribí en este álbum en la última ocasión.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y bueno, si a eso le sumas una especie de apatía que inmovilizó mi voluntad de escritora durante estos tres largos meses; el desenlace natural era pues el silencio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, aquí estoy de nuevo tratando de sobreponerme para exponer de nuevo, frente a tus ojos, algo que puedas juzgar de interés como probable lectura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No, no me remontaré a mis patéticas vacaciones invernales con sus puntuales momentos de goce y magia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tampoco me trasladaré a principios de este año para rememorar el gusto con el que disfruté dos exposiciones, en sendos museos, que me mostraron la gloria de los tiempos idos. No. ¿De que te hablaré esta vez? No sé, probablemente de un libro esquivo o de mi próximo proyecto de costura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;O, tal vez, de ambas cosas que se reunieron en un solo espacio el pasado sábado 28 de febrero.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, como decían mis antepasados latinos: iniciemos esta historia “ad ovo”, desde el huevo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tengo una amiga llamada Alejandra Catalina Escudero Carrillo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La conocí una tarde de sábado en el hoy ya casi extinto Club de Harry Potter que entonces se reunía en el emblemático Parque Hundido de la Ciudad de México.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Debió de ser en uno de los meses finales del agonizante 2004, año en el que ambas ingresamos al Club.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Por qué me lanzo a la distancia de ese tiempo pasado? Porque ella fue la causante de que este sábado 28 que comentó, yo dirigiera mis pasos al ya centenario edificio del Museo Nacional de Arte –el abreviado Munal-.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me hizo la cordial invitación el jueves anterior y como dijo en su momento el famoso Don Corleone: fue una oferta que sencillamente no pude rechazar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Primero, fui a al correo a ponerle una carta a Charity y después me encaminé, feliz como cualquier par de castañuelas que se precien de serlo, a nuestro punto de reunión.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El día amaneció perfecto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Soleado y sin nubes, aun frío; pero, en el que se podía ventear ya la proximidad de la tan deseada Primavera.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Estos días así, me vuelven loca pues, no puedo evitar relacionarlos con esos otros, de mi apenas lejano pasado, en los que la vida tenía un risueño matiz de rotunda esperanza.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sí, no pude evitar traerme a mientes otro sábado en el que también fui, con mis compañeras de colegio, a otro museo, este en Madrid, que puso ante mis ojos adolescentes un futuro que en esos momentos no reconocí; es más, ni siquiera alcancé a intuir.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pues bien, lector mío, otra vez era sábado y de nuevo tuve esa sensación de gozo contendido ante las maravillas que mis ojos contemplaron.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Creo que en mi interior hermané ambas experiencias y tuve la dicha de regresar el tiempo al sobreponerlas para convertirlas en una sola.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sí, por un instante, el Museo de América de Madrid y el Museo Nacional de Arte de la Ciudad de México, fueron uno.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, en esa involuntaria, aunque perfecta yuxtaposición de instantes, mi pasado y mi presente convergieron dándose sentido mutuamente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es más, de repente, muchos momentos de mi vida pasada, se tocaron y alcanzaron a fundirse en uno solo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Momentos de mi vida de estudiante en la hoy Universidad del Claustro de Sor Juana, o de mi vida como maestra del bachillerato de Periodismo y Arte en Radio y Televisión –PART-, o de mi vida como parte de la Sociedad Victoriana Augusta.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Todo fue uno y me sentí absolutamente plena.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Alejandra tenía una razón para ir a ese Museo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una razón muy poderosa que la mantuvo sentada cerca de una hora escuchando las voces de un par de difuntos talentosos, muy queridos y admirados por ella: Jorge Ibargüengoitia y Alejandro Aura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La escuché reírse al recibir esos mensajes grabados y la vi abstraerse verdaderamente arrobada mientras los oía.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, como esa experiencia era incompartible para nosotras –me refiero a quienes la acompañamos; o sea,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Kimberly Ollinger y yo-, decidí en ese instante, buscar mi propia experiencia en los corredores y salas ese Museo que he visitado tantas veces y de tantas maneras.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Recorrí pues el espacio en busca de un retrato que me diera inspiración para el próximo traje Imperio que me voy a hacer para la siguiente reunión de Augusta en México.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;De repente, encontré colgado de uno de sus muros, el retrato que necesitaba para inspirarme.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por supuesto, el resultado de esta nueva aventura costureril, no tendrá nada que ver con una fiel copia del original, carísimo lector; pero, me conformo con que se vea más o menos cercano en cuanto a imagen.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ya tengo ubicada la tela que volverá ser de algodón con un sorprendente estampado en blanco y negro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Espero lograr un buen acercamiento, en cuanto efecto visual, a su correspondiente histórico (1806).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En fin, que me entusiasmé frente al retrato viéndome ya vestida con el traje Imperio que pienso hacerme como regalo para mi próximo cumpleaños.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y, como el éxtasis auditivo de mi amiga Alejandra se prolongo más allá del tiempo que alcancé a dedicar para visualizarme como una mujer de la Nueva España hacia 1806, me dio tiempo para regresar a soñar frente a los paisajes de Velasco y Landesio, o frente a los retratos de Juan Cordero, o frente a la obra de Hermenegildo Bustos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue un breve y rápido recorrido por las salas, acompañada por Kim, por quien regresé, inconscientemente, a mi rol de maestra. Como puedes apreciar, mi muy querido lector, fue un sábado al que no le faltó nada, ni siquiera&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;el recorrido por los puestos de libros antiguos en donde me volví a encontrar ese título esquivo y burlón al que escucho carcajearse de mis ganas de adquirirlo cada vez que pregunto por su precio que siempre resulta ser desproporcionado ante mi magro poder adquisitivo. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-2792937343524578653?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/2792937343524578653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=2792937343524578653' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2792937343524578653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2792937343524578653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2009/03/una-estampa-en-el-munal.html' title='Página nueve: Una estampa en el Munal'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Sa-VVrpLLQI/AAAAAAAAADc/OViJl7VGmkU/s72-c/munal+escaleras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-7104222677027998661</id><published>2008-12-02T21:17:00.002-06:00</published><updated>2008-12-02T21:22:56.129-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Hermandad de las Talladoras de Palabras'/><title type='text'>Página ocho: un cuarto  propio</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/STX7NnMCUTI/AAAAAAAAAC0/IuMC7ZCKw-g/s1600-h/Mayo+2008+2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/STX7NnMCUTI/AAAAAAAAAC0/IuMC7ZCKw-g/s320/Mayo+2008+2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275398749810741554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
 &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy apreciado y paciente lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;De nuevo estoy aquí, frente a mi álbum, tratando de añadir una página más que con gusto ofrezco a tu consideración. Que me disculpe la señora Wolf por utilizar como título el que ella misma concibió para su famoso ensayo que versaba sobre el quehacer literario y el mundo femenino.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pues bien, aquí estoy yo, tratando de hacer algo semejante, aunque no igual.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Te lo aclaro para que no concibas falsas esperanzas sobre mi capacidad como escritora que, si bien no es reducida, tampoco es extraordinaria y mucho menos digna de ver impresas sus palabras.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No, no es falsa modestia; ¡es una realidad palpable”&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No escribo mal, lo reconozco. Tengo recursos y oficio, no lo niego; pero aun no poseo ese toque que hace único al estilo personal del autor, sea éste el que sea, y que nos distingue del resto de los seres humanos que se empeñan por transitar el camino no siempre fácil de la comunicación escrita.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, me gusta escribir.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me gusta ir desvelando los secretos de mi interior para convertirlos en frases y, a través de las palabras, en vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Si, me gusta escribir y por eso intentaré un ejercicio que aparece en un libro titulado: “Secretos, leyendas y susurros. Rituales para mujeres que se atreven a apropiarse de la escritura” escrito por Amparo Espinosa Rugancia y Ethel Kolteniuk Krauze.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero antes, permíteme lector mío que te de una breve introducción al contenido de sus páginas. Escrito de una manera mágica, y por lo tanto muy atractiva para excitar ese motor ineludible de la creación en la que participa la fantasía, las autoras parten de una leyenda prehispánica que se refiere a una princesa llamada Ameyhale quien engañó al Dios del Viento para que le diera el don de la palabra escrita que estaba prohibido a las mujeres.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Así se creo la “Hermandad de las Talladoras de Palabras”, hermandad femenina cuya finalidad es la de rescatar y publicar esa historia silente que ha sido y es la historia de nuestro género a través del tiempo. El instrumento de esta hermandad, es la escritura, por supuesto; así que sus hermanas mayores, las Serenas –en este caso representadas por las autoras de este libro-, se vuelven guías de aquellas que, como yo, aspiramos a desentrañar y desvelar los secretos ocultos de nuestro laberinto personal.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La Serena Amparo escribe:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;“Escribo para descubrirme, para saber quien soy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para darle voy a mi inconformidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para mirar mis huellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para exorcizar mis dolores.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para descifrar mis desamores, para revivirlos, para eternizarlos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para nombrar mis pasiones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para tocar a Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para curar mi alma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para rescatar mi humanidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo en búsqueda de sentido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para seguir viviendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo porque la escritura es mía, me pertenece.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo porque me aterra morir inédita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para conectarme con mi esencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para trascender mi narcisismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo para hermanarme con otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo porque me da placer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Escribo, luego existo.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Y añade después de esta profesión de fe en su sino de escritora irreductible:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;“Escribir significa para las mujeres, un acto trasgresor, un acto de rebeldía que nunca queda impune.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Cuando escribo, les arrebato la escritura a los dioses (..)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Cuando escribo, también recae sobre mí la Maldición Desesperada”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Y es aquí, en capitulo dedicado al primer secreto de las Serenas: “La aventura del robo”, en donde aparece el primer ejercicio de escritura que me dispongo llevar a cabo en unos cuantos renglones sobre la blanca hoja de mi álbum. En este ejercicio se me pide que describa tres espacios que yo considere propios, tres espacios en donde yo me sienta cómoda, ¡donde yo sea yo, vamos! Uno de ellos, el primero sin duda, mi ónfalo existencial aquí en México, es el Castillo de Chapultepec.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un lugar del cual he hablado y he escrito hasta cansarme sin percibir aun que lo haya dicho todo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es un lugar en donde mi yo se vuelve intemporal, un lugar para convivir con mis sueños y para olvidarme que el aquí y el ahora me reclaman detrás de sus rejas verdes.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Soy feliz en las terrazas del Castillo de Chapultepec.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¡Es mi espacio!, ¡mi sitio!, ¡mi lugar por antonomasia! Un espacio que siempre está atestado de visitantes a los que ignoro para poder disfrutar mejor esas visitas furtivas en horarios inverosímiles –preferentemente antes de que lo cierren por la tarde-.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Cada vez que necesito sentirme viva, voy al Castillo, subo su rampa y me interno en ese patio exterior para iniciar un recorrido que ya se me de memoria, pero que me sigue fascinando porque es como el hilo conductor de mis sueños, de mis conversaciones interiores con los “habitantes” imperceptibles de ese espacio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me sé de memoria lo que se exhibe, donde están las joyas, al ropa, los abanicos, los muebles, los retratos, los espejos en los que me gusta reflejarme, los carruajes… Me gusta soñar con el tiempo ido y con los fragmentos de mi propia historia que están engarzados en ese lugar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las escaleras por las que alguna vez subí hasta alcanzar las rejas de la entrada al Castillo, el recinto del Audiorama en donde le escuché cantar a un coro austriaco el “Danubio Azul” de Johann Strauss y que le fue dedicado en aquella ocasión al mismísimo Maximiliano provocándome una extraña sensación de absoluta y feliz sincronicidad… Creo que hay mucho de mí sobre el Cerro del Chapulín.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Discúlpame, lector querido, si me engolosino hablando de ese espacio que es sin duda, ¡mi espacio! por antonomasia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero me doy cuenta que estoy ya a punto de concluir esta nueva página de mi álbum antes de que pueda hablar de otro espacio que es, sin duda ninguna, mi pequeño Chapultepec físico:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mi cuarto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un lugar de 12 metros cuadrados en donde&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;se encuentra reunido todo mi mundo exterior.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En el él duermo, escribo, veo la televisión, oigo mi música y, por supuesto, tecleo en mi computadora. En él tengo el retrato enmarcado de un hombre al que nunca podré conocer porque murió casi 100 antes de que yo naciera. Un hombre que fue fugazmente, él sí, propietario del Castillo sobre el Cerro del Chapulín y con el que me gusta platicar en el interior de mi imaginación dándole una voz y un movimiento que nunca tendré la oportunidad de constatar que fueron suyos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un hombre que es, hoy por hoy, el centro de mi vida y de mis fantasías, no todas confesables, lo reconozco.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un hombre al que conocí en el tránsito de mi adolescencia y a quien he regresado una y otra vez después de largos periodos de ausencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tal vez no fue el mejor hombre del mundo; pero, para mí es toda una inspiración porque en él me reconozco y me encuentro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Probablemente hubiéramos sido una pareja desastrosa de habernos encontrado en el mismo tiempo y el mismo lugar, pero mi fantasía siempre ha hecho tolerable nuestra relación absolutamente platónica.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Creo que en otra ocasión hablaré en estas páginas de a que dedico mi tiempo y que aspiro hacer con él.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por hoy, ha sido todo, lector mío.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Solo me queda despedirme hasta la próxima vez en que nos encontremos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-7104222677027998661?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/7104222677027998661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=7104222677027998661' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/7104222677027998661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/7104222677027998661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/12/pgina-ocho-un-cuarto-propio.html' title='Página ocho: un cuarto  propio'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/STX7NnMCUTI/AAAAAAAAAC0/IuMC7ZCKw-g/s72-c/Mayo+2008+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-6621364754147281839</id><published>2008-10-18T00:22:00.002-05:00</published><updated>2008-10-18T00:32:57.663-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galería de retratos'/><title type='text'>Página siete: Matilde Petra Montoya Lafragua o los atrevimientos necesarios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SPly9TsL2KI/AAAAAAAAACs/iN2mbBxx22E/s1600-h/matilde+montoya.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SPly9TsL2KI/AAAAAAAAACs/iN2mbBxx22E/s320/matilde+montoya.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5258360437514950818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy paciente y querido lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Un vez más pongo a tu considera mis humildes palabras que, en esta ocasión, quieren llevarte de nuevo a recorrer los largos pasillos del laberinto del recuerdo hasta llegar a este rostro que hoy te muestro. Un rostro de mujer que dejó el anonimato, hace ya algo más de un siglo, al atreverse a romper un paradigma de su época.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Qué hizo pues Matilde para ser recordada hasta el día de hoy? Atreverse a hacer lo que ninguna mujer de su momento había hecho todavía en México: aspirar a un título universitario que le fue finalmente concedido el 24 de agosto de 1887.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Matilde nació un 14 de marzo de 1857, año crítico para la nación mexicana pues apenas un mes antes de que ella viniera a este mundo, el 5 de febrero de ese mismo año, se promulgó la Constitución Liberal que tanta sangre costaría mantener vigente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se llamó pues Matilde para honrar a la santa del día de su nacimiento y fue la última hija de la familia Montoya Lafragua.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Como mujer, tenía pocas posibilidades de estudiar más allá de la primaria; sin embargo, su inclinación y buena disposición como estudiante le llevó a su madre a considerar que tal vez, solo tal vez, con la insistencia adecuada, Matilde podría llegar a ser una mujer lo suficientemente instruida como para vivir en el futuro de una profesión liberal como cualquier hombre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Supongo que doña Soledad Lafragua, su señora madre, consolidò esa idea a partir del empeño que demostraba Matilde por seguir el camino del estudio, mismo del que no se apartó hasta que hubo concluido su carrera de medicina en la facultad de la Universidad Nacional de México.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Cómo se le ocurrió a la muchacha la peregrina idea de estudiar algo tan fuera del paradigma decimonónico respecto a la educación de las mujeres?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Podemos especular que fue doña Soledad la que la alentó a su hija a realizar lo imposible: matricularse en la universidad en una carrera que, hasta ese momento, había sido un feudo de masculinidad impenetrable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Matilde no era precisamente bonita, tal y como la podemos apreciar en ese retrato de la época; pero, tampoco carecía de atractivo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se le nota en sus peculiares rasgos, así como en su actitud, una fuerza de voluntad capaz de arrostrar cualquier obstáculo y podemos creer que fue esa voluntad la que la llevó a no dejarse vencer por el cansancio o por las dificultades que en su época le imponía su condición femenina.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hoy nos puede parecer menos difícil lo que Matilde tuvo que enfrentar por ser mujer ya que hoy, las mujeres, tenemos una presencia innegable dentro de los espacios reputados como feudos masculinos; pero, en aquellos lejanos días del siglo XIX, la presencia de Matilde en la facultad, no solo era una extrañeza, sino un símbolo de la futura hecatombe de la sociedad ya que la mujer debía de asumir su rol de esposa y madre con sumisión y aceptar que su finalidad en esta vida era la de engendrar a las futuras generaciones dentro del marco legal del matrimonio y ayudarlas a formarlas dentro de los cánones sociales constituidos sin mayores pretensiones de cambio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A la mujer del XIX se la educaba para ser bastión del más recrudecido de los conservadurismos ya que de ella dependía que el “status quo” continuara como hasta ese momento perfectamente estructurado y encuadrado entre los márgenes del pensamiento positivista que hacía del progreso material aquello a lo que se debía de aspirar como símbolo de modernidad irrefutable.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Positivismo y liberalismo, iban de la mano y en él se contemplaba a la educación femenina en la medida en que sirviera para hacer madres más capaces y mujeres más conscientes de su rol socialmente subordinado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Jamás promovió que las mujeres abandonaran sus hogares para convertirse en profesionistas ya que, la sociedad del siglo XIX veía como una abominación tales pretensiones en el espíritu femenino.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No había pues peor insulto que el de remarcar rasgos masculinizantes en las actitudes y las pretensiones de una mujer.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Aquella que, como Matilde, aspirara a estudiar a un nivel superior para obtener así el aval que le permitiera desempeñarse como profesionista y poder vivir de ello, estaba condenada a ser vista como un fenómeno social a la que se le toleraría esa excentricidad de querer hacer cosas de hombres sin serlo; pero, jamás se la reconocería en un rango de igualdad porque la sociedad de la época no creía en la igualdad de condiciones entre los géneros para poder desarrollarse y obtener una vida más plena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Por supuesto, una mujer que pretendiera ser alguien en un ámbito dominado por hombres, no podía aspirar a ser un partido deseable como futura madre de familia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Dicho de otra manera: ningún hombre podría aceptar como esposa a una mujer que hiciera cosas de hombre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Así pues, Matilde fue médica pero nunca se casó ni tuvo hijos propios –aunque adoptó a varios niños en un afán por poder tener una familia suya-. Ejerció su profesión durante casi 50 años y murió empobrecida, pues jamás lucro con ella, el 26 de enero de 1938.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su vida transcurrió durante uno de los periodos más interesantes y convulsos de la Historia de México y que va desde la Guerra de Reforma al sexenio de Lázaro Cárdenas pasando por la Intervención Francesa, la República Restaurada, el prolongado Porfiriato y la Revolución de 1910.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su vida fue una vida de atrevimientos ya que, desde que se propuso estudiar medicina en la universidad, empezó a romper los esquemas de una sociedad que su gesto dividió en admiradores de su voluntad y en detractores de sus veleidosas pretensiones.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Para mi, Matilde Petra Montoya Lafragua, es un ejemplo más de lo que se puede lograr si se lucha por lo que uno desea, aun a costa de la comodidad que nos repliega siempre tras la barrera sin dejarnos avanzar a la trinchera de la vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Matilde es para mí una inspiración en estos momentos de mi vida en los que me siento como empantanada y atenazada por una edad que me rebasa y que me hace creer que ya es demasiado tarde para iniciar algo nuevo y diferente en mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si, Matilde Montoya finalmente decidió anteponer sus metas y sus logros a las convenciones sociales de su época que exigían de ella ser sumisa y obediente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Matilde Montoya rompió pues paradigmas sin protagonismos de ninguna especie; solo le interesaba ser médico para poder vivir mejor de una profesión en la que empezó como partera cuando aun era adolescente; pero, no se contentó con ocupar solamente el lugar que le correspondía por ser mujer, sino que se atrevió a abrir una brecha para que por ella se deslizaran muchas otras mujeres que, como la propia Matilde, aspiraban a ver convertidos sus proyectos de vidas independientes en una realidad palpable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-6621364754147281839?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/6621364754147281839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=6621364754147281839' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6621364754147281839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6621364754147281839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/10/pgina-siete-matilde-petra-montoya.html' title='Página siete: Matilde Petra Montoya Lafragua o los atrevimientos necesarios'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SPly9TsL2KI/AAAAAAAAACs/iN2mbBxx22E/s72-c/matilde+montoya.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-448902058852130366</id><published>2008-10-07T00:29:00.005-05:00</published><updated>2011-12-30T00:05:51.706-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia de la Moda'/><title type='text'>Página seis: Dando un paseo por la Estación D´Orsay en compañía de Auguste Renoir</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Szx3w57CzWI/AAAAAAAAAKg/o1IMVE4QStQ/s1600-h/Getzsemane+por+Renoir.JPG"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5421339733513129314" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Szx3w57CzWI/AAAAAAAAAKg/o1IMVE4QStQ/s320/Getzsemane+por+Renoir.JPG" style="cursor: hand; cursor: pointer; float: left; height: 320px; margin: 0 10px 10px 0; width: 240px;" /&gt;&lt;/a&gt;

&lt;br /&gt;
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Mi muy querido y paciente lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
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Hago aquí una declaración pública de sobra conocida por todos acerca del poco entusiasmo que tengo por la obra de Auguste Renoir.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Nunca ha sido uno de mis “impresionistas” favoritos pero, poco a poco, siento que el viento está cambiando a su favor. De repente, y a raíz de mi permanencia en ese Jardín Secreto que es la Sociedad Victoriana Augusta, he ido viendo su apastelada obra con otros ojos.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Hoy, por ejemplo, casi corrí del trabajo hasta mi casa para ver un programa acerca del Museo D´Orsay cuyo tema en específico era la pintura de Renoir y su relación con la moda del momento.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Enterarme de que su padre fue sastre y su madre costurera, fue para mi, no solo una revelación, sino un punto de identidad con ese pintor al que siempre repudié por presentar imágenes tan endulcoradas y, por ende, empalagosas.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Siempre me resistí a ese “mojar sus pinceles en merengue”, como decía el ácido Jardiel Poncela que hacía monsieur Renoir cuando pintaba sus alegres escenas parisinas o sus retratos de damas rozagantes.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Mi sensibilidad estética siempre se sintió agredida por ese uso indiscriminado de los azucarados tonos pasteles pasando por alto su magistral tratamiento de la luz.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Yo solo me fijaba en esos colores difuminados y en esos temas de cajitas de bombones convertidas en costureros.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Renoir, para mí, era el epítome de la cursilería amerengada del siglo XIX y hoy, aunque me cueste expresarlo, lo estoy redescubriendo desde otra perspectiva más cercana a mis propios intereses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
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Monsieur Renoir retrató a una época que emergía de un desencanto muy particular.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Una época que dejaba atrás, definitivamente, los arrebatos románticos para seguir el camino ortogenético del más crudo realismo social. Una época que trocó las ampulosidades del miriñaque, por la desmedida extravagancia del polisón.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;El miriñaque era un artilugio más democrático que el polisón burgués ya que, hasta la década de 1860, la falda ahuecada gobernó sobre el gusto femenino sin que nadie, a excepción de las voces acostumbradas que siempre están dispuestas a criticar cualquier falta de mesura, sé escucharan en contra de los aros.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Pero, el miriñaque sucumbió bajo las balas de Guerras Civiles e Imperios efímeros y, en Europa, cuna del gusto y de la moda, los cañones de la Guerra Franco-Prusiana, rubricaron su acta de defunción.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Aunque…, parafraseando a Herr Einstein: nada se crea ni se destruye, solo se transforma y, este concepto, para el mundo de la moda, es todo un axioma irrebatible.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;El miriñaque pues se transformó ante los ojos atónitos de una sociedad que veía surgir de los escombros de la guerra, a una figura femenina absolutamente deformada.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Siempre me he preguntado por qué el polisón parece ser una moda tan sugerente y, al mismo tiempo, tan seductora para &lt;span style="font-size: 0px;"&gt;&lt;/span&gt;algunas personas.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;La respuesta pudiera encontrarse en la manera en la que el polisón destacaba, de forma desproporcionada, el “derrière” femenino.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Fetichismo pues relacionado con las caderas amplias que anuncian la deseada fertilidad en la hembra humana; pero, al mismo tiempo, el polisón fue también una cuestión de estatus social ya que solo las señoras de cierta clase hacían ostentación de sus “derrières” exagerados remarcando con la extravagancia la distancia social.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
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Monieur Renoir pinta a esas mujeres de escotes generosos y formas voluptuosas envueltas en sedas y con sus escandalosos polisones atrayendo las miradas hacia sus espaldas.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Esas mujeres que empleaban sus fortunas en vestirse como princesas a las que imitaban a través de las tendencias que marcaban las revistas femeninas de la época.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;En este programa de televisión al que aludo, el narrador señalaba que fue a partir de la década de 1870, con el ingreso del polisón al mundo femenino, cuando el concepto contemporáneo de la moda vio su aparición.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Charles Frederick Worth, el indiscutible padre de las primeras pasarelas de la Historia, empezó a lanzar sus colecciones dos veces al año, tal y como se hace actualmente, influyendo así en la conformación del concepto de “temporada” para la vestimenta femenina.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;El polisón pues nace y se desarrolla en medio de un clima de efervescencia que privilegia lo efímero, la esencia misma de la moda.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Y, en efecto, después de un periodo de varios años en que la angosta “crinolette” desembocó en un abultado polisón con cauda ó cola (1870-1875), sobrevino un periodo en el que se trató de rescatar, desesperadamente, una forma más natural para la figura femenina, aunque para ello se tuviera que conservar la cauda en un afán de guardar un equilibrio estético de la figura femenina (1876-1882). Desgraciadamente, la forma natural, sucumbió frente al retorno de un polisón aun más exagerado que en su primera etapa, aunque eso sí, ya sin cauda (1883-1888).&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Pero, como nada dura para siempre, y menos aun cuando se trata del gusto y de la moda, para 1889, el polisón agonizaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;
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Monsieur Renoir vivió toda esa curiosa evolución y, por supuesto, la plasmó en sus lienzos.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Pero hoy, &lt;span style="font-size: 0px;"&gt;&lt;/span&gt;no solo descubrí un aspecto del pintor con el que llego a identificarme, sino que además, “reconocí” rostros familiares entre sus famosos retratos.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;En primer lugar, dejé escapar un: “¡Esa es Charity!” frente al televisor, absolutamente arrobada, al ver un rostro que, en efecto, con un poco de indulgencia, me recordaba a &lt;span style="font-size: 0px;"&gt;&lt;/span&gt;una de mis queridas “victorianiñas”.&lt;span style="font-size: 0px;"&gt; &lt;/span&gt;Pero, aun me esperaba otra sorpresa más ya que, mientras el narrador explicaba la diferencia entre un baile en el campo y un baile en la ciudad en relación al formalismo de los atuendos femeninos, la risueña carita de la protagonista de “Baile en el campo” me hizo recordar, de repente, a mi adorada Getzsemane, otra de mis “victorianiñas” queridas. De repente, las vi pintadas por Renoir y comprobé, una vez más, la hermosura de mis niñas, esas con las que juego todos los días en el Jardín Secreto de la Sociedad Victoriana Augusta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-448902058852130366?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/448902058852130366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=448902058852130366' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/448902058852130366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/448902058852130366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/10/pgina-seis-dando-un-paseo-por-la.html' title='Página seis: Dando un paseo por la Estación D´Orsay en compañía de Auguste Renoir'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/Szx3w57CzWI/AAAAAAAAAKg/o1IMVE4QStQ/s72-c/Getzsemane+por+Renoir.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-3984235951133206895</id><published>2008-09-23T00:01:00.002-05:00</published><updated>2008-09-23T00:17:56.055-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Afectos'/><title type='text'>Página cinco: Un día perfecto</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNh4ujay6EI/AAAAAAAAACE/jGqC9kw2duk/s1600-h/Veracruz+septiembre+2008+103.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNh4ujay6EI/AAAAAAAAACE/jGqC9kw2duk/s320/Veracruz+septiembre+2008+103.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249078106877257794" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy querido y apreciado lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;A veces la vida nos regala días perfectos y así me sucedió a mi el pasado sábado en el que me fui a Veracruz, mochila en hombro, a conocer a una persona que, hasta ese justo instante, solo había sido letras en la pantalla del ordenador.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El mundo contemporáneo nos da esa opción de conocer a quienes viven a kilómetros de distancia de nosotros a través del más usado de los medios: la omnipresente red cibernética.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lady Angelica Rosetti, hasta este sábado 20 de septiembre, solo había podido ser para mí un “nick” y la imagen de un “avatar”, como se dice en el mundo de la red; un montón de frases que disfruto leer porque emanan un encanto cautivante que procede de una persona, hasta este sábado, casi desconocida por mí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lady Angelica había sido eso: una interlocutora distante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hasta este sábado, reitero, en el que finalmente conocí a la persona que le da vida a Lady Angelica: Raquel Limpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Soy pésima fisonomista y siempre sufrí con las descripciones en el colegio; así que, si deseas conocerla, te dejaré una foto para aprecies su belleza que es tanto externa como interna.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¡Lo que hace este espacio virtual! Cuando la tuve frente a mí, fue como si la conociera de toda la vida; como si hubiéramos crecido juntas sin importar en realidad los años que nos separan.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;De inmediato, empezamos a hablar y ya nadie nos calló.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es una mujer dulce de carácter muy fuerte, aunque te suene un poco contradictorio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una mujer que está aprendiendo a descubrirse, como lo hacemos todos y que, como todos, está sorprendiéndose por lo que encuentra a su paso.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hablar con ella fue como si alma fuera ungida por un bálsamo vivificante cuyo perfume me trajo recuerdos olvidados de un pasado muy, muy distante en mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hablar con ella me regresó a un momento de mi infancia en donde yo no iniciaba aun mis grandes periplos existenciales.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su conversación me transportó a mi origen y me regresó, por un breve instante, a ese momento fugaz de mi pasado cuyo recuerdo siempre anega mis ojos de lágrimas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue gracias a Raquel y a su conversación sanadora, que rescate del dolor parte mi pasado y volví a sentarme en el poyo de la cocina del departamento de la calle Novell a aprender a atarme los cordones de los zapatos mientras mi abuela hacia caramelo y mi madre me relataba el cuento del “Patufet” en catalán.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue gracias a Raquel que repasé una historia, ¡mi propia historia!, mientras me contactaba y establecía un puente invisible entre aquel ayer nebuloso que solo vive en mis recuerdos y este hoy del que me enorgullezco a pesar de todos sus pesares. Hablar con Raquel me confirmó decisiones y planes para mi futuro.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue un día hermoso que espero repetir, aunque sé que, por razones de tiempo y de distancia, aun tendré que esperar para que las circunstancias sean favorables y me lleven a concretar mis deseos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Raquel me dio un regalo maravilloso este sábado, un regalo que tiene&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;que ver conmigo misma y fue el de facilitarme el contacto con mi pasado, el de ayudarme a repara un puente que el tiempo había ido desgastando en mi interior.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me sentí como no me sentía desde hacía mucho, mucho tiempo. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Por un instante, volvía ser adolescente y a arreglar el mundo mientras hacía tiempo en el semáforo de Clara del Rey… Al final, me costó despedirme de ella, claro; pero tuve que hacerlo y lo hice con una serenidad asombrosa ya que, en mi interior, de alguna u otra manera, sé que habrá más ocasiones para renovar este contacto y esta incipiente amistad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Pero, eso no fue todo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una vez habiéndome despedido de Raquel y de su encantadora tía Monserrat, cuando llegué a la estación de autobuses llena de una sorprendente sensación de plenitud que me disponía disfrutar en el camino de regreso a mi realidad cotidiana de la Ciudad de México, sonó de nuevo mi celular.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me encontraba viviendo una situación que difícilmente da cabida a la sorpresa; estaba emocionalmente contenida tratando de explicarme lo inexplicable mientras empezaba a sentir un cansancio que terminaría rindiéndome dentro del autobús.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El celular sonó en ese junto momento y una voz desconocida preguntó por mí.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Cuando se identificó e&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;identificó la voz de su compañera, supe que estaba en presencia de lo mágico convertido simplemente en maravilloso.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Eran dos voces que yo había imaginado siempre dirigirse a mí, pero que no había escuchado hacerlo hasta ese justo instante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Eran Getzsemane y Rosario. ¡Mi Getzsemane y mi Rosario! que se acordaban de mí y que me hablaban desde España. Fue el remate perfecto de un día perfecto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Las escuché, me emocioné muchísimo y me sentí como si en realidad estuvieran allí conmigo, a mi lado, como siempre están porque siempre están conmigo, esté yo donde esté y estén ellas donde estén.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Dime entonces si esté sábado 20 de septiembre, fue o no un día perfecto, mi querido lector.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-3984235951133206895?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/3984235951133206895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=3984235951133206895' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/3984235951133206895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/3984235951133206895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/09/pgina-cinco-un-da-perfecto.html' title='Página cinco: Un día perfecto'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNh4ujay6EI/AAAAAAAAACE/jGqC9kw2duk/s72-c/Veracruz+septiembre+2008+103.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-5841956603990602482</id><published>2008-09-19T19:04:00.002-05:00</published><updated>2008-09-19T19:12:55.251-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Viajes y desplazamientos'/><title type='text'>Página cuatro: Entre Monterrey y Veracruz</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNQ_-O3TDVI/AAAAAAAAAB8/4-9qcVmiN10/s1600-h/Monterrey+2008+046.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNQ_-O3TDVI/AAAAAAAAAB8/4-9qcVmiN10/s320/Monterrey+2008+046.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247889804167941458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy querido y apreciado lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Hace un mes, exactamente un mes, deslice por última vez mi pluma sobre las páginas de este álbum de anécdotas haciendo anotaciones varias sobre un personaje histórico.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Esta vez le toca el turno a mis vivencias personales.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hoy me encuentras entre mi viaje a Monterrey y mi viaje a Veracruz.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A Monterrey fui a trabajar en la segunda Edición del Encuentro Internacional de Gastronomía y Arte Culinario, mientras que a Veracruz voy a encontrarme con Lady Angelica Rosetti, una de mis “victorianiñas” españolas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Puedo hablar de Monterrey, por supuesto y esbozar lo que espero sea Veracruz.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;En Monterrey viví dos semanas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Exactamente del 29 de agosto al 13 de septiembre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Dos semanas en el hotel más tradicional de la capital regia: el Gran Hotel Ancira.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su extraordinaria ubicación hace que este a un tiro de piedra de la centenaria catedral, de la Macroplaza, del disímil conjunto arquitectónico que forman los tres museos de Historia, de lo que queda del Barrio Antiguo, de los pasajes comerciales y del hermosísimo y antiguo Palacio Postal. Monterrey es además las zona conurbada que apenas conozco pero de la que si he escuchado hablar con frecuencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;San Nicolás de los Garzas, San Pedro, Apodaca… Como suele suceder en casi todas las ciudades grandes de México, sin ser por ello la excepción: en Monterrey hay muchos Monterrey.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por si quieres hacerte una idea de cómo puede ver esta ciudad, lector mío, te diré que tiene una fuerte inspiración texana.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Avenidas grandes y espaciosas de doble sentido con camellón arbolado y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;barrios residenciales.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Enormes centros comerciales por todas partes que son el lugar de reunión básico para las familias y los amigos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Coches, camionetas en las calles con el típico tránsito de la provincia. Monterrey&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;es una ciudad de contrastes, como casi todas las grandes ciudades de este país, con sus desplantes de progreso y sus tradiciones agazapadas en cada rincón. Que hablando de tradiciones combinadas con el gusto vanguardista en esta ciudad norestense, el segundo sábado que pasé allí, acercándome al canal artificial de Santa Lucía que arranca desde el lugar mismo de la plaza de los museos que antes mencioné, ví en sus desniveles a una novia y dos quinceañeras sacándose fotos ya que el canal, las modernas escaleras de los museos y el vanguardista puente peatonal que cruza sobre el canal, parecen proporcionar espacios y rincones apetecibles, desde el punto de vista estético, para las nuevas generaciones de regiomontanas –que así se les dice a las mujeres que viven en Monterrey-. Hay mucho hombre guapo en Monterrey y también mucha mujer bonita.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Abunda la piel clara y los ojos de color, como se suele decir, así que para mí resultó un goce adicional convivir con tanto joven atractivo mientras duró el encuentro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Ahora estoy con la mochila ya hecha para dirigir mis pasos hacia el Golfo de México.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Viajaré de noche para llegar temprano por la mañana y así aprovechar el día.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me llevaré mi cámara para hacer los registros oportunos de este viaje al Atlántico mexicano.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hace más de 22 años que no piso Veracruz y me emociona sobremanera saber que voy a volver a respirar ese aire salino y voy a sentir ese calor pegajoso del puerto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quiero tener de nuevo la oportunidad de mojar mis pies en el Atlántico y fijar mi vista en ese horizonte tras el cual permanece la tierra de la que yo procedo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por eso me gusta el Atlántico, porque lame dos orillas que son muy caras para mí, la de la Europa que dejé y que aun añoro, y la de esta América en la que me estoy terminando de formar como ser humano. ¿Qué sorpresas me tendrá deparadas este nuevo viaje? Por principio de cuentas, cometí un error con el tiempo y las fechas, un error que pienso subsanar con creces cuando mañana tenga frente a mí a Lady Angelica.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Afortunadamente, se pudo reestructurar nuestro encuentro y mañana nos veremos -como se suele decir: si así Dios lo quiere-, en un restaurante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Estoy muy emocionada ante la perspectiva de vivir este encuentro que, para mí, es como la concreción de un pequeño adelanto para mi futura reunión en España con el resto de mis muy queridas “victorianiñas”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tengo fe en esta promesa y sé que, ese viaje que tanto deseo realizar, lo haré en cuanto complete ese número mágico de los 5000 mensajes que no son más que un pretexto para concretar ese ansiado viaje de descubrimiento a una España diferente que pretendo hacer mía de nuevo.&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-5841956603990602482?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/5841956603990602482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=5841956603990602482' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/5841956603990602482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/5841956603990602482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/09/pgina-cuatro-entre-monterrey-y-veracruz.html' title='Página cuatro: Entre Monterrey y Veracruz'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SNQ_-O3TDVI/AAAAAAAAAB8/4-9qcVmiN10/s72-c/Monterrey+2008+046.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-6263791718376148103</id><published>2008-08-19T02:09:00.004-05:00</published><updated>2008-08-19T02:32:58.840-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Galería de retratos'/><title type='text'>Página tres: Franz Josef</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SKpyDHKQHWI/AAAAAAAAABg/I0r971Ectfg/s1600-h/GiselaFranzJosefandRudolf.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SKpyDHKQHWI/AAAAAAAAABg/I0r971Ectfg/s320/GiselaFranzJosefandRudolf.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236122914558844258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Querido y apreciado lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Haciéndome la pregunta de que cuál sería el siguiente tema para mostrar en las páginas aun albas de este peculiar álbum virtual, decidí poner también entre sus hojas, las miradas distantes de los retratos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Retratos de muertos y de vivos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Retratos de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mis amores platónicos ó de mis sueños imposibles.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;También retratos vivos de personas que se pasean por este mundo y a las que tengo al dicha de conocer, bien sea en persona ó bien sea virtualmente a través de la red.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Con quién iniciaré pues el periplo de esta singular galería? Varias imágenes se agolpan en mi mente mientras trato de escoger a la persona ó personaje que inaugure esta sección de mi álbum de anécdotas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¿Alguien real ó alguien que solo existe en mi fantasía? ¿Alguien vivo ó alguien que persiste en el interior de mi memoria como única forma de supervivencia? Meto pues mi mano en la aterciopelada bolsa de mis recuerdos y extraigo un retrato que encontré en mis interminables navegaciones por la red. Le doy las gracias a Kalliope, una mujer que no conozco y que escogió como sobrenombre de internauta el de una de las nueve hijas de Apolo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Le doy las gracias porque la lectura de sus textos, así como la vista de sus imágenes, me ha proporcionado instantes de infinita felicidad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Kalliope sabe mucho de los Habsburgos, mi familia real favorita, y leyéndola, me aportó datos que yo ignoraba sobre sus historias y sus vidas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y aquí es donde enlazo para poder traer ante ti, mi paciente lector, al personaje que abre mi galería de retratos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Obsérvalo bien, ahí sentado, abrazado a sus hijos mientras ve hacia la cámara que los está retratando con cierto gesto de augusta majestad. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Sí, no te equivocas al pensar que es un personaje importante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Muy importante para la Europa de su tiempo y muy importante para mí que lo conocí ya muerto en el interior de las páginas de las novelitas que leía yo mientras duraba el tránsito de mi pubertad y mi prolongada adolescencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue bautizado como Franz Josef &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Karl –Francisco José Carlos- para honrar convenientemente la memoria de todos aquellos Habsburgos que, desde el siglo XVI, habían sido emperadores con tales nombres.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Nació en 1830, un 18 agosto, precisamente, llenando por fin el vacío de un matrimonio archiducal, cercano, muy cercano al trono de Austria que llevaban ya varios años, largos años de estéril convivencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La corte de Viena, que nunca se &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;había destacado por contener su lengua maledicente, asumía que la archiduquesa –nacida princesa de Baviera-, se había auxiliado con la colaboración de algún aristócrata de buen ver para poder concebir al retoño.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero ya sabemos que los chismes de las cortes no son más que eso, puros chismes sin fundamento ya que, finalmente, Franz Josef terminó teniendo un fuerte aire a la familia imperial.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Además, una vez puestos en el camino, la pareja archiducal concibió a cinco hijos más de los que llegaron a la edad adulta solamente tres. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Franzl, era el orgullo de su madre, la criticada archiduquesa Sophie, que decidió en un momento dado que haría de su primer hijo el futuro emperador de Austria.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Para eso se alió con su enemigo, el conservador Metternich, quien finalmente le sirvió la oportunidad en bandeja de plata –Sophie nunca pudo olvidar, ni perdonarle al brillante Metternich, que él en su famoso Congreso de 1814, decidó emparejarla, por razones de Estado, con un hombre de pocas, muy pocas luces que terminó siendo el padre de sus muchachos-. Metternich estaba convencido como el resto de su compatriotas que se avecinaba un conflicto sucesorio severo, ya que el tío de Franzl, emperador a la sazón, a parte de medio loco, había resultado estéril puesto que no tenía hijos, lo que significaba que había que educar a los hijos del esposo de Sophie para que, llegado el caso, heredaran la corona de Austria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Como la mortalidad infantil estaba a la orden del día en aquellos ayeres, se determinó que Franzl y su hermano Max –solo dos años menor que él-, fueran educados como futuros monarcas. Pero Franzl tenía una salud de hierro, así que, desde que subió al trono el 2 de diciembre de 1848, hasta que murió el 21 de noviembre de 1916 en plena Primera Guerra Mundial, Franzl gobernó los destinos de media Europa durante más de sesenta años. ¿Qué circunstancia fue la que llevó Franzl a asumir finalmente las riendas de los destinos de Austria?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;¡Una revolución! Así es, la famosa Revolución de 1848 que en su versión austriaca –pues se propago por casi todo el centro de Europa, incluyendo a una Francia burguesa que le había tomado un gusto muy particular al ímpetu innovador de las revoluciones desde julio de 1789-,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;dejó acéfala a la monarquía danubiana. Franz Josef, con su educación conservadora que cuadraba perfectamente con su carácter, tuvo que volverse emperador en medio de circunstancias que solo la represión pudo controlar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El joven no se andaba con chiquitas, no señor.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En Hungría hubo un baño de sangre y la independencia del Lombardo-Veneto solo pudo conseguirse a punta de disparos de fusil.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;De 1848 a 1916, Franzl tuvo que enfrentar levantamientos a los que reprimió con dureza y tuvo que participar en conflictos bélicos que acabó perdiendo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue el gran perdedor de la reorganización del mapa europeo durante el siglo XIX y si la monarquía de los Habsburgos siguió siendo importante fue por la aceptación de la corona de Hungría –negociaciones que fueron inspiradas por el gran carisma que tenía al interior de Hungría la emperatriz Elisabeth- y por la vinculación de los territorios eslavos de la Europa Oriental al mosaico nacional de lo que se denominó, un tanto forzadamente, la monarquía austro-húngara.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Austria dejó pues de ser, poco a poco, la cabeza del Sacro Imperio Romano Germánico, para convertirse en el imposible “puzzle” de la coalición austro-húngara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Pero, si su desempeño como estadista no fue precisamente brillante, su vida personal no fue otra cosa más que el reflejo de su poca habilidad para manejar sus relaciones con la gente que lo rodeaba.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A los 23 años escogió personalmente a su futura esposa que no fue otra más que su prima hermana, por parte de madre, la pequeña Elisabeth von Wittelsbach, que tenía a la sazón quince años, para cumplir los dieciséis el 24 de diciembre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En realidad, no fue amor a primera vista.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ella era aun muy pequeña y no habías sido presentada convenientemente ante la sociedad; pero, entre &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la aniñada Sisi y su fea hermana Nené –que era la que le tenían escogida como candidata para convertirse en la siguiente emperatriz de Austria- Franzl no se lo pensó mucho y escogió a la aun inmadura Elisabeth con la esperanza de que una buena educación terminaría convirtiéndola en lo que él necesitaba: una emperatriz, no una compañera de vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su elección cimbró hasta sus cimientos a la ascendencia que su madre había tenido hasta ese momento sobre él como consejera de sus asuntos más íntimos. La anonadada archiduquesa tuvo que enfrentarse al hecho consumado de que su hijo había preferido a la aun “verde” Sisi, sobre la educada aunque muy poco agraciada Nené, sin importarle en lo más mínimo el terrible predicamento en que le acababa de poner a controladora archiduquesa Sophie.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un matrimonio que, contra toda lógica, Franzl no tuvo ninguna prisa en consumar después de las bendiciones eclesiásticas y que si lo hizo tres días después de la boda, fue porque su madre no dejaba de recordarle sus deberes como emperador y como esposo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por supuesto, no fue la mejor experiencia para la pobre muchacha que, primero ignorada y después sometida a la frialdad del acto necesario, terminó rechazando el coito como parte de la expresión amorosa, aunque lo soportaba estoicamente –como la mayoría de las esposas de su época- con fines netamente reproductivos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;La pareja imperial tuvo cuatros hijos: Sophie, Giselle, Rudolf y Valeria.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La primera murió antes de cumplir los dos años y casi no hay vestigios iconográficos de la pequeña archiduquesa que llevaba el nombre de su abuela paterna.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Los dos niños que acompañan a su muy católica e imperial majestad en esta foto son Gisella, la mayorcita, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y Rudolf, el que descansa sobre sus piernas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Principia la década de 1860, lo que se puede apreciar perfectamente por la edad y la indumentaria de los niños.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El frisaba el inicio de su treintena y su vida matrimonial era un desastre declarado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Elisabeth, lejos de ser dócil y obediente, como él esperó al principio de su matrimonio, estaba fuera de control.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una depresión aguda disfrazada de tuberculosis –tal vez una enfermedad más fácil de asimilar para sus contemporáneos-, la había alejado de Austria llevándola a la idílica Madeira en medio del océano Atlántico.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tardó más de un año en regresar a Viena y, cuando lo hizo, expuso sus condiciones sobre la mesa de negociaciones: si Franzl quería una emperatriz, tendría una emperatriz; pero, no podía pedirle nada más, ni exigirle nada más ya que ella no iba darle nada más.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En compensación, él debía de tolerar sus constantes  arrebatos que la llevaban a huir de la opresiva atmósfera de la corte de Viena.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El se convirtió entonces en su más devoto admirador y ella empezó a cuidarse con un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;rigor obsesivo convirtiéndose en la Sisi que no dejaría que su cintura aumentase más allá de los 50 centímetros que le permitía el corsé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Por supuesto, sin una atmósfera afectiva real dentro de su familia, Franzl formó otros núcleos familiares fuera de la familia imperial.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sisi, lo sabía y lejos de incomodarla, alentaba esas relaciones extramaritales de Franz Josef hasta el punto de que ella misma sirvió de enlace para que se trataran Franzl y su última amante, la señora Katharina Schratt. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Ella era actriz y él se enamoró de ella como un adolescente cuando tenía cincuenta y cinco años de edad. Fue una relación duradera y se puede decir que hasta feliz.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ella era veintitrés años menor que él y le dio lo que siempre había necesitado: un poco de tranquilidad y equilibrio. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No necesitaba nada más a esas alturas de su vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;solo intimidad y un poco de afecto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En términos generales, la vida de Franzl había sido una vida de grandes presiones que habían concluido en grandes tragedias familiares.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su esposa no resultó ser la emperatriz ideal. Su hermano Max&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;terminó muriendo a los treinta y cuatro años en un país extraño por no haber escuchado a la sensatez y a la cordura de las que no carecía, ciertamente, pero que se eclipsaban en cuanto el rencor y el resentimiento alimentaban su necesidad de gloria y de destacarse como un miembro importante de la familia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su hermano Karl Ludwig se había dedicado a tener esposas e hijos sin hacer nada más de provecho, ciertamente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Respecto al más pequeño de sus hermanos, Ludwig Víktor, había tenido que castigarle severamente para silenciar así el escándalo continuo que provocaba su afición por los hombres jóvenes. Aunque nada se comparó al hecho de que su propio hijo Rudolf, el Príncipe de la Corona, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;lo desafiara continuamente&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;poniéndole siempre al límite como padre y como soberano hasta el punto de que no le ahorro ninguna pena, ni siquiera la de tener que asumir su suicidio.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero, nada se comparó a la perdida de Elisabeth ocho años después del suicidio de Rudolf.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y aun le quedaba el ser testigo de una desgracia más, la de la muerte de su sobrino y heredero Franz Ferdinand, quien iba ser emperador pero sin poder heredar el trono a sus hijos ya que su matrimonio morganático con la condesas Sophie Chotek, anulaba tal posibilidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;No, en efecto, tal y como exclamase tras la muerte de Elisabeth, ninguna desgracia le había sido ahorrada, ni siquiera la de vislumbrar que, después de él, aquel precario imperio multinacional, no existiría más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-6263791718376148103?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/6263791718376148103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=6263791718376148103' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6263791718376148103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/6263791718376148103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/08/pgina-tres-franz-josef.html' title='Página tres: Franz Josef'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SKpyDHKQHWI/AAAAAAAAABg/I0r971Ectfg/s72-c/GiselaFranzJosefandRudolf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-8299950463476069874</id><published>2008-08-11T00:52:00.002-05:00</published><updated>2008-08-11T01:01:34.270-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jardines Secretos'/><title type='text'>Página dos:  Chapultepec</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJ_UKRymUiI/AAAAAAAAABY/CQhyJHHNd1M/s1600-h/alcazar_chapultepec.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJ_UKRymUiI/AAAAAAAAABY/CQhyJHHNd1M/s320/alcazar_chapultepec.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5233134565067215394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy querido lector, ¿sabes lo que es un Jardín Secreto?... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Antiguamente,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;allá por el siglo XIX, solía utilizarse esta expresión para denominar a ese lugar al que solo podía acceder uno para su solaz; para el goce exclusivo, para el placer íntimo de quien lo visitaba.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pues bien, yo tengo varios Jardines Secretos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Lugares reales o virtuales a los accedo para dejarme ir en pos de mis sueños.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Chapultepec, concretamente el castillo, es uno de esos Jardines Secretos que suelo recorrer cuando necesito ponerme en contacto con mi interior, ponerme en contacto con el mundo intangible de mis sueños y de mis deseos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En Chapultepec puedo sentirme la dueña del mundo o, mejor dicho, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la indiscutible soberana de mi mundo porque Chapultepec, es mucho más que los centenarios ahuhuetes que conforman el bosque.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es mucho más que una rampa o que unas escaleras.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es mucho más que una terraza de suelo ajedrezado que mira hacia un ángel cobijado por enormes edificios.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Chapultepec es para mí como un delgado hilo de plata que me mantiene unida al lugar del cual provengo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Es una casa que no es mía pero que yo suelo visitar como si en realidad lo fuera.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En Chapultepec, el ruido de la cotidianeidad queda afuera de sus rejas verdes mientras que, sobre el Cerro del Chapulín, el tiempo se detiene congelando el instante.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Chapultepec tiene una vibración energética que, no solo atrae, sino que retiene.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Allí estuvieron los famosos baños de Moctezuma antes de que Mexico&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tenochtitlan cediera, bañado en sangre, su solar a la virreinal Ciudad de México.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Allí hay un ónfalo, un ombligo energético de mal llamado Valle de México y allí, sobre el Cerro del Chapulín, dominando la masa boscosa a las afueras de la ciudad, se levantó un fuerte para vigilar la entrada de México por el acueducto que bebía del agua que manaba de Chapultepec.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;La primera vez que pisé los terrenos del bosque y subí la rampa que conduce al castillo, fue a finales de 1983. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No quería hacerme ilusiones respecto a lo que iba a encontrar erguido sobre el cerro y, lo que encontré, fue un espacio que me acogió con una hospitalidad que sencillamente me desarmó.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mi impresión fue tal, que prometí regresar cada vez que pudiera, y lo he hecho, en efecto, cada vez que he tenido la oportunidad. Chapultepec es mi casa, la casa de mis sueños y de mis deseos, así que en cuanto cruzo la linde del bosque, mi corazón empieza a latir aceleradamente pues sabe que va a conectarse con lo que lo alimenta y lo mantiene vivo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Cuando voy a Chapultepec voy&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a visitar a los que ya no están pero que alguna vez estuvieron y disfrutaron como yo la energía del entorno.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Voy a ver sus retratos y los objetos que dejaron tras de sí esperando que sean puntos de contacto para poder sentir sus presencias.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y, ¿las siento en realidad? A veces muy débilmente y con mucha interferencia; pero, en otras ocasiones es más clara la sensación y, sobre todo, mucho más fuerte. No, no veo fantasmas, solo percibo otro tiempo mientras me paseo por ese recorrido que ya se me de memoria y que podría realizar con los ojos cerrados.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Solo son sensaciones, nada más, de un tiempo suspendido en el no tiempo que soy capaz de reconocer mientras permanezco en Miravalle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;A veces, mirar un retrato es suficiente para que sienta la conexión.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pasear mientras converso, en un largo diálogo interior, con esas presencias que voy a buscar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sentir el viento acariciando mi rostro mientras imagino, siempre imagino, que ocupo el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mismo espacio, aunque no sea el mismo tiempo, de esas presencias. Por todo esto, quería inaugurar con Chapultepec y su castillo, el rubro de mis Jardines Secretos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Más adelante, iré colocando en estas páginas el resto de mis espacios mágicos, de mis Jardines Secretos que son, finalmente, los lugares en donde reposa mi corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-8299950463476069874?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/8299950463476069874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=8299950463476069874' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8299950463476069874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/8299950463476069874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/08/pgina-dos-chapultepec.html' title='Página dos:  Chapultepec'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJ_UKRymUiI/AAAAAAAAABY/CQhyJHHNd1M/s72-c/alcazar_chapultepec.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4997236113586981050.post-2651382862190392965</id><published>2008-08-07T01:40:00.005-05:00</published><updated>2008-08-11T01:07:42.430-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Presentación'/><title type='text'>Pagina Uno: Carta de presentación</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJqgOdVycmI/AAAAAAAAABQ/gi_nsyAcWFk/s1600-h/imagemagicjs6.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJqgOdVycmI/AAAAAAAAABQ/gi_nsyAcWFk/s200/imagemagicjs6.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5231670087398879842" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;

&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Mi muy apreciable y estimado lector:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;En está primera página de mi álbum, me presento a tu consideración para guiarte por los “intríngulis” de mi mundo interior, que no son pocos. Este es el cuarto espacio cibernético que voy a sostener con la inapreciable ayuda de tu interés y que me servirá, por supuesto, para desahogar en él comentarios, proyectos, sueños… Todo ese material del que se compone el álbum de nuestra vida diaria.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;Un álbum es un espacio en blanco que vamos llenando con todo aquello que realmente nos importa. Imágenes, recortes, flores secas, poemas y dedicatorias.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Eso y más se reúne en este sitio, querido lector.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Este será un lugar para que el corazón repose.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un jardín secreto que compartiré solo contigo pues mi intención es esa: la de brindarte lo que soy y lo que tengo por si te sirve y lo aprecias, por supuesto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;No necesito pues halagos de tu parte, solo comentarios sinceros. Buenos o malos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Críticas sustantivas para este rincón hecho de retazos de mi vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No pretendo una fama efímera, ni una gloria ligera.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pretendo solo hacer nido en tu corazón y corresponder así la deferencia que me brindas con tu desinteresada lectura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pasa pues a lo barrido, ponte cómodo y acompáñame, si tal es tu gusto, en este nuevo viaje que hoy inicio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4997236113586981050-2651382862190392965?l=albumdeanecdotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/feeds/2651382862190392965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4997236113586981050&amp;postID=2651382862190392965' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2651382862190392965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4997236113586981050/posts/default/2651382862190392965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albumdeanecdotas.blogspot.com/2008/08/pagina-uno-carta-de-presentacin.html' title='Pagina Uno: Carta de presentación'/><author><name>Carmen López y Martí</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14461317358489829428</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://1.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/S0PTRFzPk6I/AAAAAAAAAKo/2e0fdviVNPg/S220/untitled.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_uAZKmt3C--g/SJqgOdVycmI/AAAAAAAAABQ/gi_nsyAcWFk/s72-c/imagemagicjs6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry></feed>
