viernes, 19 de septiembre de 2008

Página cuatro: Entre Monterrey y Veracruz

Mi muy querido y apreciado lector:

Hace un mes, exactamente un mes, deslice por última vez mi pluma sobre las páginas de este álbum de anécdotas haciendo anotaciones varias sobre un personaje histórico. Esta vez le toca el turno a mis vivencias personales. Hoy me encuentras entre mi viaje a Monterrey y mi viaje a Veracruz. A Monterrey fui a trabajar en la segunda Edición del Encuentro Internacional de Gastronomía y Arte Culinario, mientras que a Veracruz voy a encontrarme con Lady Angelica Rosetti, una de mis “victorianiñas” españolas. Puedo hablar de Monterrey, por supuesto y esbozar lo que espero sea Veracruz.

En Monterrey viví dos semanas. Exactamente del 29 de agosto al 13 de septiembre. Dos semanas en el hotel más tradicional de la capital regia: el Gran Hotel Ancira. Su extraordinaria ubicación hace que este a un tiro de piedra de la centenaria catedral, de la Macroplaza, del disímil conjunto arquitectónico que forman los tres museos de Historia, de lo que queda del Barrio Antiguo, de los pasajes comerciales y del hermosísimo y antiguo Palacio Postal. Monterrey es además las zona conurbada que apenas conozco pero de la que si he escuchado hablar con frecuencia. San Nicolás de los Garzas, San Pedro, Apodaca… Como suele suceder en casi todas las ciudades grandes de México, sin ser por ello la excepción: en Monterrey hay muchos Monterrey. Por si quieres hacerte una idea de cómo puede ver esta ciudad, lector mío, te diré que tiene una fuerte inspiración texana. Avenidas grandes y espaciosas de doble sentido con camellón arbolado y barrios residenciales. Enormes centros comerciales por todas partes que son el lugar de reunión básico para las familias y los amigos. Coches, camionetas en las calles con el típico tránsito de la provincia. Monterrey es una ciudad de contrastes, como casi todas las grandes ciudades de este país, con sus desplantes de progreso y sus tradiciones agazapadas en cada rincón. Que hablando de tradiciones combinadas con el gusto vanguardista en esta ciudad norestense, el segundo sábado que pasé allí, acercándome al canal artificial de Santa Lucía que arranca desde el lugar mismo de la plaza de los museos que antes mencioné, ví en sus desniveles a una novia y dos quinceañeras sacándose fotos ya que el canal, las modernas escaleras de los museos y el vanguardista puente peatonal que cruza sobre el canal, parecen proporcionar espacios y rincones apetecibles, desde el punto de vista estético, para las nuevas generaciones de regiomontanas –que así se les dice a las mujeres que viven en Monterrey-. Hay mucho hombre guapo en Monterrey y también mucha mujer bonita. Abunda la piel clara y los ojos de color, como se suele decir, así que para mí resultó un goce adicional convivir con tanto joven atractivo mientras duró el encuentro.

Ahora estoy con la mochila ya hecha para dirigir mis pasos hacia el Golfo de México. Viajaré de noche para llegar temprano por la mañana y así aprovechar el día. Me llevaré mi cámara para hacer los registros oportunos de este viaje al Atlántico mexicano. Hace más de 22 años que no piso Veracruz y me emociona sobremanera saber que voy a volver a respirar ese aire salino y voy a sentir ese calor pegajoso del puerto. Quiero tener de nuevo la oportunidad de mojar mis pies en el Atlántico y fijar mi vista en ese horizonte tras el cual permanece la tierra de la que yo procedo. Por eso me gusta el Atlántico, porque lame dos orillas que son muy caras para mí, la de la Europa que dejé y que aun añoro, y la de esta América en la que me estoy terminando de formar como ser humano. ¿Qué sorpresas me tendrá deparadas este nuevo viaje? Por principio de cuentas, cometí un error con el tiempo y las fechas, un error que pienso subsanar con creces cuando mañana tenga frente a mí a Lady Angelica. Afortunadamente, se pudo reestructurar nuestro encuentro y mañana nos veremos -como se suele decir: si así Dios lo quiere-, en un restaurante. Estoy muy emocionada ante la perspectiva de vivir este encuentro que, para mí, es como la concreción de un pequeño adelanto para mi futura reunión en España con el resto de mis muy queridas “victorianiñas”. Tengo fe en esta promesa y sé que, ese viaje que tanto deseo realizar, lo haré en cuanto complete ese número mágico de los 5000 mensajes que no son más que un pretexto para concretar ese ansiado viaje de descubrimiento a una España diferente que pretendo hacer mía de nuevo.

4 comentarios:

Lizz dijo...

Ains querida leer tus palabras te lleva a desear verte en esos lugares, disfrutar de sus gentes y su entorno, perdida en la multitud.

Gracias por las pequeñas joyitas que nos regala!^^.

Carmen López y Martí dijo...

Gracias a tí por leerme, Lizz querida.

Osvaldo dijo...

Luego de leer todo lo que has contado me dieron muchas ganas de hacer un viaje por Mexico. Queria que me recomiendes hoteles en monterrey que tengan buena ubicación para hospedarme. Seguramente cuando vaya me voy a acordar de estas líneas que escribiste y espero poder disfrutar del lugar y de la gente tal como lo has hecho.

Carmen López y Martí dijo...

Osvaldo:

Yo tengo una especial predilección por el Hotel Ancira. Es céntrico y tiene mucha historia ya que se fundó en el años 1912. Cerca del Ancira, están una serie de hoteles para escoger según tu presupuesto.

Te agradezco mucho tu comentario y espero que esta respuesta te haya servido de algo